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A ver, divina señora, no se me ofenda. Lo que digo, lo digo por defenderla. En serio, es por querer limpiar su nombre. Porque le andan echando la culpa de los galardones de gente sin talento. También andan diciendo que no se acuerda de los muertos pero ehh… ellos no se acuerdan que creaste la muerte como parábola de atención constante al minutero.

Dios, al parecer, eres marrón y granuliento. Tienes raíces creciéndote por dentro. Y luego eres roca, agua, fuego, como aquel griego que te llamó los cuatro elementos. Y por ahí en mi cerro, el cerro de mis antepasados, dicen que te elevas y te elevas hasta tocar las nubes en tus cumbres. Apu, no te digo Inti porque te pusieron nombre muy político, así que te digo Apu, porque suena más suave como las vibraciones kármicas en las que navego, en las que tejes, yo destejo, y vuelves a tejer con parches mi destino. Apu, cuéntame historias de cómo nacieron los ancestros de todos, no sólo los míos ¿Es cierto que las estrellas estornudaron en el cielo, y del polvo que sembraron comenzó la evolución?

Cuéntame… cuéntame que la vida la decido yo, y el camino está entre mis dedos, que puedo ir hilando mi propia creación. Nam Myoho Renge Kyo. Nam Myoho Renge Kyo… y un OM por si las moscas y un Om Mani Padme Hum para que se espanten más los ortodoxos, para explorar las ofrendas de la vida espiritual. Om Ah Hum Vajra Guru Padma Sidhi Hum…porque suena bonito y ya.

Si cuando veo una cruz quiero mi altar  budista y viceversa, es porque aprendí de la hermana abeja, la prima del San Pancho, ese de Asís, ése, ése. Ando como la abeja, de flor en flor por cada iglesia, templo, lugar sagrado, haciendo miel en mi panal- mi ser universal que se expande sin fronteras.

Y que me perdone mi ángel de la guardia, mi amigo imaginario, Zezé, porque hace años que no le hablo. Pero a veces me bendice tanto el mundo o lo que vive en mis adentros que siento que no necesita alguna protección.

A mí la energía no se me hace perfecta, y la vida tampoco es lo que denominaría sin barreras pero, dentro de todo lo mucho y poco que tengo, estoy bendecida. He construido y me han construido buenos caminos, que si por destino o por desatino me han llevado hasta aquí, no son sino perfectos.

Dios, madre que me dio la vida, madre que me dio mi madre, mi padre, mi hermana, mi sobrino y los pocos más en mi familia….  Quizá no me sabré aún tu nombre, y quizá nunca lo vayas a revelar pero TE CONOZCO.  Je! Cómo no? Si llevas conmigo y dentro de mí toda una vida.

Amén

(the sound of the meditation bowl)

Ministerio

¿Yo qué puedo decir que tú no sepas?

Que no levantaré los pies de la tierra

ni que el alma entregaré al engendro enter el poder corrupto y el mito,

que levantaré el espíritu horizontal

apartándome ya de las jerarquías pseudo-divinas.

Entregaré al amor todo mi ser,

mi cuerpo, a la justicia universal

y el corazón a la longitud de corta vida

cuya muestra de muerte siempre asoma .

¿Yo que puedo decir que tú no sepas?

Podrías escoger la libertad

Pero escogiste, de forma libre, la obediencia.

No son tus valores lo que temo.

Los comparto, los admiro.

Lo que temo, en verdad,

es tu falta de valor al no cuestionar.

Un día te dirán que habrás de matar,

y tal vez al hacha le darás camino.

Y como no terminan de calumniar a los míos

con sus “verdades” inmemoriales

tal vez yo esté en tu lista

de aquellos a eliminar.

¿Cómo confiar en que esta vez

verás la verdad y no lo escrito

en papiros gastados entre arreglos politicos?

Yo no sé–mi inseguridad por lo divino

habla con mi sensatez.

Tal vez haya que hacer el ministerio,

la salvación de nuevos milenios

y dividir finalmente, con aceites introspectivos

la fe de la esquizofrenia.

Las dos son distintas.

Una es elección.

La otra, manipulación.

Otra Vez o Por Vez Primera.

En vez de visitar al sueño que nunca será

me fui a volver, a Lima, volviendo la página.

Y esta vez no extrañé  unos ojos ingenuos sino la casa.

No una sonrisa sino las cortinas, las flores en el papel tapiz y hasta la ventana

(cuadradito en el baño donde se acurrucaban las palomas).

No escapé a mis poemas de amor, sino mis libros,

colgados y alfabetizados en mi repisa blanca.

Y me dolió tanto  recorrer cada espacio…

deambular por el  lugar que nunca dejé,

no la casa de espacios vacíos que despedí sin alma cuando me fui.

Ésta vez todo estaba intacto.

Ésta  era la casa de los años de mis paredes blancas con mariposas rosas.

Por primera vez, más de 60 meses después,

me animé a visitar los lugares lejanos en la memoria,

en la historia guardada tras los sueños errados.

La textura del sofá, lo místico en la cerámica.

Las cortinas transparentes, la madera de las ventanas.

El espejo-rectángulo, el azul y gris de las alfombras.

Aquella sensación de que el silencio me nombra.

Y si salgo de aquí yo sé que me voy…ya por siempre

Aún  quedando todo por rescatar.

Me pregunto entonces si podré abrir la puerta

bajar, subir,volar sudamérica,

y alcanzarme aquí en donde estoy

una segunda vez o por vez primera.

O si quedaré embelesada entre cuentos y fábulas,

entre sueños y quimeras.

Me sobreviva la luna, me reciba el sol en la misma duda,

Al menos me encuentro un paso más cerca.

¿De aquí o allá? Tampoco lo sé.

¿A Qué le Tememos?

Sobre ti me contaron que un día,

te fuiste a pasear con los ausentes,

los que se quejan y no buscan despedida

a los problemas y los quehaceres,

los que buscan salir pero con excusas

porque tienen verguenza o le temen

a enfrentarse a su propio deseo

de poder escapar y no más ser rehenes.

¿A qué le tememos?

La realidad no es prisión sino cuando las barras son de metal.

¿A qué le tememos?

A la sed de maldad que se asoma en el cambio cuando percibes

por el ojo que juzga lo nuevo.

¿A qué le tememos?

A lo que viene,

a lo que tal vez ya no llega.

O a lo que llegó,

se fue y no llegamos a alcanzar a su vuelta.

Mejor me quedo en mi pedacito de seguridad,

en el mundo estático y permanente,

en donde mi invisibilidad sea respuesta

a toda pregunta que quiera esquivar.

¿A qué le tememos?

A que en el intento de vivir me pueda equivocar.

Entonces quedarme en esta idea,

en lo sano de una cueva sin luz,

en lo futil de la materia,

sin salir,

sin andar,

sin pisar otras orillas,

en el temor de los inocentes, los ingenuos y los faltos en experiencia.

Aquí,

donde temo pasarme la vida en vano.

Descanso en el pasto verde. Una amiga a mi lado dice: “¿Recuerdas los días por los que sentimos nostalgia, aquellos tiempos que nunca ocurrieron, todo lo bello que no era el pasado, todas las batallas por cuestiones humanitarias que nunca se lucharon? ¿Recuerdas?” La miro, le sonrío. Recuerdo aquello que tanto anhelamos como si hubiese existido.

Nos quedamos confundidas un rato, queriendo ver si en el futuro las luchas sociales resucitarían. Nos quedamos mirando al ocaso, dándonos cuenta de que nunca habían florecido como hubiésemos querido. La tierra que ya no andamos y vemos de lejos no estaba llena de símbolos de paz y la equidad no abundaba, como lo habían prometido, los libros de historia de obras exaltadas, que unos cuantos visionarios habían escrito. No fueron pruebas fehacientes sino tributos a la esperanza, una imaginación que se empinaba a alcanzar la libertad. Un canto pacífico de ilimitaciones evolucionarias se confunden hoy con los que quisiéramos fueran hechos ocurridos sólo para saber que el sueño puede ser real…

Que llegará el día en que (recuerdas?) todo era mejor y será mejor…

¿Recuerdas, amiga mía?

Finalmente…

¿Cuánto el silencio que derramas,

cuánto el vacío urgente,

cuánta la sensación de puños enfurecidos,

cuánta cuánta cuánta ira y decepción

cuánta cuánta cuánta

cuánta cancion y dejada sonrisa?

Carcajadas tú me diste, completas,

tal vez aprendí a subir mi voz al remedarte

la risa la risa honesta.

Te has ido,

te has echado al mundo

de los que ya no están heridos.

¿Qué ruta divisabas bajo un cristal urgente,

qué ruta y qué reflejos de una vida indiferente?

¿Qué vida te acompañaba ya al final?

¿ Qué furia entretenía el no importarte más

sino ver por la ventana y ya no reconocer a los demás?

¿Cuándo reíste la última vez que yo te pude ver?

Te fuiste sin poder yo estar un último segundo.

Cuando llegué ya te habías ido,

como ser de otro mundo,

a otro mundo

como si te hubieran extirpado las ganas de querer estar hasta dormido,

como si te hubieran extirpado la lluvia y del continente,

como si te hubiera llevado la melancolía y frágilmente

no te hubieras detenido a quedarte mirando atrás?

Y ahora que te vas donde se quedan

ya mis primos extrañando

y mis tíos

tus días buenos, las buenas veces en que nos hacías reír.

Ahora no estás y estás en paz.

Tras tu cristal ya veías  venir lo que aguardabas.

Era la muerte, era algo más, todo lo que faltaba.

Ha dejado de ser gris tras los barrotes del cristal

que hoy por la mañana te dejaron ir en paz…

finalmente.

Pura… (ritual matutino)

Noelia extendía la mañana en la hamaca con café en mano y maravillada.

Las rosas blancas del balcón, los grilos del jardín,

aún tan temprano el corazón no podía ni sentir

(aún no había despertado).

La delgada lluvia fue cortina resguardándola del mundo,

cayendo… siempre cayendo.

Sus pupilas se hicieron más grandes cuando una gota batalló contra el asfalto.

Noelia sintió la vibración de sus moléculas reventando,

en la ruptura de la burbuja líquida.

Podía escapar al cerrar los ojos

a los fantásticos días anteriores al verano…

cuando todo era volver a empezar,

cuando todo era sueño a punto de empinar.

Ayer las rosas rojas del balcón habían marchitado…

o quizá amanecieron pintadas de blanco

luego de una noche de agonía.

¿Quién sabe?

Noelia bebe su café…

La hamaca se mece.

El viento roza su bienvenida desesperanza

y el mundo le abre las puertas a un nuevo día.

Noelia sonríe…

con el corazón en llamas,

con su café para encender el fuego matutino.

Decide no despertarlo…

no hoy…

Noelia contempla la maceta más cercana

una que le permita no dejar el soporte de su movimiento pendular.

Empuja la tierra con su dedo.

Siembra su corazón dormido…

Por siglos y siglos.

La lluvia cae. Noelia vive las cosas.

Ya no se pregunta si volverá a germinar.

Noelia divisa el fondo de su copa.

suspira, se pertenece

y se despide de su ritual.

From my Journal….

My heart just broke.

8:09 p.m.

Sábado Octubre 18, 2008

*******

Un pedazo de sueño cayó de rodillas en mi pecho para conjugarse entre la boca de mi estómago

que recurre siempre al llamado del espanto y la sorpresa.

Un pedazo de sueño, un corazón a medio abrir, a medio intento de descubrir uno a/zu/lado. Dispuesto a arriesgarse de nuevo, como si estuviera intacto.

Seguí sonriendo.

Descubrí lo fuerte que me han hecho los pocos años que tengo.

Un sueño razgado, un alma sin romperse, rajándose de a pocos y sosteniéndose.

La imposibilidad ya no me aterra. Se vuelve letanía y un día pierde su importancia.

Pero no hoy… hoy aún me importas.

Seguí mirando tus manos.

El sueño delirando, incapacitado de percepción quiso envolverse en esos labios.

Contenida la opresión del sentimiento

y a la vez… a la vez estabas conmigo

¿importaba algo más?

Sonreí de nuevo.

Ya no sé lo que me aguarda, lo que aguarda al sueño condenado lleno de idealismo,

impregnado aún de tu mundo utópico,

de mí mundo mítico.

Pero no importa

porque el tiempo marítimo se lo lleva todo

a su paso primero como riachuelo,

luego de tormenta, y hoy como huracán.

Cada vez duele el amor con más eficacia.

Cada vez corren las lágrimas con más frialdad sobre el rostro resignado.

Cada vez es menos fuerte el golpe contra el timón,

el grito ahogado.

Cada vez me doy  más cuenta de que todo es momentáneo…

cada vez… cada vez que los sueños razgados como muertos vivientes se reinventan.

Cada herida y tu sonrisa.

¿Cómo te olvido?

Ése es el problema.

11:38 p.m.

Octubre 18, 2008

Gaviota en Vuelo Migratorio

Alguien escribió ya canciones sobre gaviotas.

Se olvidó contar la historia sobre la vez en que una de ellas

me tomó de la oreja y con su pico sobrevoló el pacífico

y me dejó aquí, aquí en las costas de otra América

que jura y perjura que es diferente…

y lo es…

pero no en lo que ella cree.

Ay, yo no sé.

El océano aquí es más frío.

Es sólo mi falta de costumbre a la temperatura normal.

Es como mirar y no ver nada

en las caras de los demás

pero algo existe,

sólo que aún no lo sabes descifrar.

Gaviota me lleva de regreso en las noches.

Me mezcla en los sueños imágenes borrosas de días limeños.

Yo solía… mirar a la orilla para esperarla y que me llevara

de regreso a mi nido, y para maldecirla.

Hasta que un día dejé de resistir su aleteo.

Ella abrió su pico y me dio mil razones para estar

aquí y allá y donde sea distinto por un momento.

Y aprendí la línea delgada entre el bien y el mal,

y que se ve siempre por un lente comunal

del cual eres conciente si ves por uno distinto.

“¿Aprendiste?” Me dijo

Aprendí, hermana gaviota pero me hace falta la otra costa…

a veces, a veces cuando extraño el cielo gris.

Aprecio tu esfuerzo de traerme hasta aquí,

de mostrarme quién soy, lo que puedo ser, lo que nunca se restará con el tiempo en mí.

Ahora llévame…

en mi letargo nocturno

a las vistas de ayer

a ver con una sola medida, en la simpleza de un monóculo

(Así es menos confuso

que el caleidoscopio en el que vivo diariamente)

Los caleidoscopios son lindos, lo sé…

pero a veces hace falta un descanso,

un regreso a lo simple de pertenecerle a y traducir la vida en mapas de un solo lugar.

Gaviota, llévame…

 a la mañana puedes traerme

con el sonido del despertar

y el otoño que aquí existe,

mientras allá en Lima ya cae el invierno.

Caerá el sueño como una hoja desde los árboles,

lento y aceptando el destino

disfrutándolo tanto por dentro

que de calor se seca y luego se extingue

en el crujiente de sus células.

Gaviota pasaba, me trepé de su anzuelo,

me fui un rato en la esperanza

de mis ojos cerrados y mis párpados dormidos

y anduve por horas…

aunque siempre vuelvo, regreso, me voy,

me hecho de menos y me quedo conmigo.

Gaviota ha migrado.

Va cambiando su estación.

Creo que Creo en Ángeles

Creo que creo en ángeles.

Creo que habitan la suerte de mi porvenir.

Creo que flotan como gaviotas sobre el oceano,

posándose en una idea, un arcoiris o un verso.

Creo que creo que puedo creer en ti.

Creo que creo en ángeles.

Creo que de todo lo malo me salvan a mí.

Creo en su capacidad de discernir entre los golpes

que deben y no deben dejar pasar y hacerme sentir.

Creo que saben lo que me falta aprender…

que es tanto…

sobre todo cada vez que algo nuevo aprendo

y es cuando

nunca termina este ciclo de conocimiento.

Creo que creo en ángeles.

¿O serán mariposas disfrazadas

con hilos y lentitud de ovejas?

Creo que creo…

que no me basta creer en mí.

Gracias

A pesar del relieve sinuoso que mi mente construye en la neblina del cansancio,

diviso ríos de agua fría que volcar sobre mi rostro para apagar un poco

el volcán de frustraciones que llevo por dentro.

No soy capaz, es cierto, de ver rescate por mí misma.

Por suerte existen visionarios a mi alrededor,

voces de aliento a las que le debo el mío

y también unas cuantas sonrisas.

Gracias,

aunque no tenga otra forma de pagarles

mas que con mi promesa de retribuir

la calma que me han regalado

en el momento en que me necesiten.

Ahora, a seguir andando…

en cordilleras sube-y-bajando,

pero de vuelta siempre al camino

o vuelo de evolución.

Silence

p.s. This one is a downer… y es personal. I don’t like to share facts of my personal life, unless it’s in a lyrical form but if I don’t publish this… I might as well stop any attempt to communicate for the rest of my life with any living creature….

******

The process of bilingualism is a tunnel of silence stripping you from your devices, containing your emotions boiling from within and no windows for communication. 10% of my message is out and my reflection en las paredes-espejos oblicuos que me rodean reflect my stupidity. Perhaps it is within me where I keep mis ideas de forma ordenada y un papel en donde las articulo y las puedo expresar. But you can’t scream sobre un teclado. There is no one out there to listen. It’s such a lonely world, such lonely words, such lonely listening when you cannot feel or can halfway understand, halfway say what’s on your mind. When is it going to be over? Is it always like this? Are we a nation? isolated islands maybe. We all now speak our own unintelligible languages. A blank canvas for a face… silence is creeping in, internalized in my memory, my intellectual processes. Silence, like a mortal disease, spreads throughout the body, el cuerpo y alma, weakening the core of the ego, the capabilities of your intelect. And written words no pueden contener mis gritos de auxilio. And written words are like a safe space-trap in which I hide… and written words… written words are not the same. It’s been a while since the last time I spoke and I actually said everything I had to say. It’s been a while since I don’t doubt every word that comes out of my mouth and my ability to reach someone the way I want to reach him or her. Years have passed… Silencio. El túnel se alarga cada vez más. I used to see the end of this. And I am patient but some days, like today, I cannot see the light at the end. Somedays I just have to give up and do what you can do best when you can’t articulate what’s on your mind. Somedays, like today, I just have to cry. But I have no tears left in me. And that’s when I get scared…. porque no sé cuánto más puede la mente, el alma, o la mierda que uno es… no sé cuanto puede uno aguantar. Y no sé si es sólo en mí que esto sucede. Does it happen to any of you out there? Do you feel the same way? Or am I just truly an idiot? Al final de esta historia no hay luz resplandeciente waiting for me at the end. Y si está ahí y es transparente, today I am not gonna try to be hopeful… I am not gonna try to be patient. I am simply NOT GONNA TRY. I don’t care. From now on I’ll be quiet.. or quieter … How much silence can one person take?

Astillas en mi alma

Sonidos varios desvariados provienen de mi guitarra haciéndose pedazos.

Astillas en mis dedos, astillas en el alma.

Si muriera… si muriese mi guitarra,

¿yo qué haría sin ella?

Si en pedazos se partiera y el estruendo de su rostro,

su carne y su madera se rasgaran contra el piso,

la tiniebla de su centro

se volcaría a mi alrededor.

Viviría con temor

enredándome entre sus cuerdas espirales

que se han dejado ir de su tensión-respiración

al ya no estirarse a las clavijas.

Vano todo sin música,

sin su luz acorde en mi vida.

Sin mi guitarra…

me iría a buscar la comprensión de un amor musical ajeno,

de una nueva melodía.

Por suerte es sólo un sueño.

Ella espera frente a mí,

en su estuche negro aún intacta

para que vuelva yo en algún momento

a vivir en sus vibraciones calmas

y a perderme en sus desenfrenos.

Es Domingo

Tu cabello se ondula como relieve de mar

y yo sentada a la orilla para esperar

el azul bajo tus párpados

que no se asoma hasta un poco después

del plata lunar nocturno que a veces albergan tus ojos.

Es domingo…

falta poco

pero es tanto tiempo.

Es domingo…

no es lunes

Y se siente en la arena fría como el invierno.

Es domingo..

no he de verte.

La marea no ha de subir para rozarme si quiera

o contemplarme de frente

hasta mañana…

hasta mañana lunes.

Pero es domingo,

y aquí estoy a tu orilla

perdida en tu horizonte.

Cuentan

Cuentan las hadas del planeta tierra

que andan bellas en sus vestidos florales,

que una vez cruzaron los portales

de la juventud irreparable y eterna.

Cuentan que entre polvos mágicos

desaparecen toda huella del tiempo

y cuentan también que los cabellos blancos

al verter sus pociones se vuelven opacos,

sin necesidad de sortilegios.

Cuentan las hadas grises,

las que no interfieren el curso,

ni los recursos de la belleza

que ellas pasean sube-y-bajando

por las arrugas que el tiempo y su sapiencia

han labrado en rostros que supieron

sobrellevar el paso de los años.

Cuentan también que en los cabellos,

aquellos que no son blancos,

han dejado de posarse

y de llevarle las ideas

que sólo se entregan a la experiencia.

Cuentan los dioses desde lo alto

que en este mar de hadas y reglas

la marea lleva y revuelca

sobre sus olas a las doncellas

que mirando al cielo les preguntan

hacia dónde deben nadar.

Y los Dioses les sonríen,

y uno que otro se lamenta.

“Les damos tiempo y es ése

el que les está tomando la cuenta,

y ustedes no pueden gastarlo

en algo más crucial.”

Y los Dioses se cansaron

de resolver enigmas y problemas,

sellaron las bocas de las hadas,

y ellas quedaron sin hablar.

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