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Sombras en la Madrugada

La madrugada concibe sueños, a veces despiertos y a veces dormidos.

Sombras aparecen como danzantes, como espeluznantes abismos de realidad y ficción.

Sombras, aves de paso, pasado ocaso, hoy ya no es lo mismo.

Extrañas una sonrisa y es extraña la sensación.

Aquellos días, ¿dónde se fueron a vivir sin preocupación?

Aquél regreso a la realidad, a la resignación se dio al marcharse sus pasos.

Y se me quedaron impregnados entre la página azul de la memoria.

Todas las historias agridulces humanas en un solo rezo:

“te tuve un rato y te marchaste, creí salir ileso…

pero me dejaste un hilo hasta tus cabellos,

aunque es cierto que hoy recuerdo

y no me duele recordarte”

Sólo estás…

un poco como para llenar el vacío externo

y, a la memoria ejercitar.

Suave, caes suave sobre la almohada

y sobre ella mi cabeza recibe un halo de estrella que asoma

desde la ventana en mi habitación.

Y tu sombra, con su brillo, se va perdiendo…

y te me quedas viendo. me dices hasta luego.

Buenas noches, digo yo.

Le queman los pies…

Le queman los pies por salir corriendo

a la fiesta, a la esquina,  a la antigua plaza,

frente a la casa de la memoria,

donde no vive más él.

Le queman los pies por pisar las calles,

mientras vuela por las avenidas

en los buses, y quisiera

correr hacia los valles.

Le queman los pies

y añora, el niño, cada detalle

de la vida que dejó.

¿En esta ciudad de hierro,

qué haces solo y sereno

mientras te ruge el león

dentro de la panza?

Niño que escapa

del campo al desorden

para escaparle al destino

y apostarle la vida,

le queman los pies

por un futuro mejor.

Corre.

Latidos extremos rugiendo a unos centimetros bajo mi rostro. Mis pasos ya siguen corriendo entre el bosque de arena, jardín arenoso. La niebla, el pasto, las aves de muertos. Le temo a la sombra que canta melancolía constante, pasados diabólicos y espejismos circunstanciales. Por 200 días, fui presa gravitacional de su esencia magnética. Hoy le rompí los esquemas, sus reglas del juego, del universo creado en su maldad. Me fui. Le dejé las cadenas en el piso, vacías de mí. Lo que le queda, el recuerdo, ni siquiera es lo que fui ni lo que soy. Las horas que pasaron entre las dos fueron las del cristal distorsionado. No te creo. Me fui.  Llevo horas huyendo. Esta vez no quiero volver a ti.

¿Cómo?

Cuando no dices nada,

¿cómo dices que aún extrañas su mirada?

y al esquivarla,

¿cómo no extrañar el brillo que abundaba en sus pupilas?

y si ya no existe, tal brillo, mejor no darse cuenta,

porque ya no existe,

¿por qué ya no existe?,

y el por qué es muy difícil de evitar,

entonces mejor no pensar

y ser extraños al caminar…

y eso es lo que duele aún más.

Cuando tienes que dejar

de recordar todo lo que extrañas,

¿cómo empiezas a deshechar

lo que tanto el alma anhela?

Un día lo supe hacer,

apagar el amor que se fue,

pero olvidé la receta,

o quizá el amor reciente

siempre es imposible de olvidar.

Tanto tiempo…

yo lo sé…

tanto momento aún sin entender,

aún al extrañar,

y a veces sentir como antes

lo que antes podía ser.

¿Cómo empiezas a dejar de querer,

cómo empiezas a olvidar?

La carta de Juan

Ayer soñé y no estaba dormido, su risa volvió a resonar en la oscuridad de mi habitación. De pronto encontré su perfil a mi lado. Por un segundo pensé que habías regresado. La abracé y su imagen se esfumó. Me quedó el vacío en el medio del pecho y la humedad de sus moléculas en mi rostro. Los fantasmas salen de noche, así decías cuando éramos pequeños.Tenías razón. Pero los que mencionabas eran tan distintos! Esos te asustaban. Ella, en cambio, se me aparece en la oscuridady te juro que entre la suavidad de la piel de su rostro existen infinitas posibilidades de volverme a enamorar. Ya no existe, es cierto, pero es tan fácil seguir enamorándome, cada noche, del recuerdo.  Tú te fuiste con el calor y yo sólo extraño tu presencia, no a ella, ella no existe ya, y me dejó en su muerte la duda de saber si en verdad existió. Quizá nunca conocí su verdadera risa. Quizá tal vez nunca me amó de verdad. Quizá nunca dijo nada cierto. Pero, ya ves? Al empacar sus cosas creo que olvidó también su carta de despedida, en donde todo lo iba a aclarar. No la culpo, salió apurada y sabes que mis emociones viajan tan lentas. Ayer soñé de nuevo contigo. Igual que la noche anterior. Un fantasma viene a visitar de noche, y es sólo un espejismo lo que extraño. Si ella, ella la que tomó su maleta regresara, no la podría reconocer.

Atentamente,

Juan.

Casi un Poema de Amor

Verás,

las palabras se han acabado

para describir este amor que no es amor,

es desamor

y un toque del que tenía guardado.

Verás,

que a pesar del cansancio 

y la decepción que tiene en silencio

un alma en pena caminando en mi cuerpo,

aún llega la madrugada,

y mis manos hablan recuerdos,

escondiendo lo que yo siento,

que es amor y ya no lo es,

que nunca más lo podrá ser.

Y es que una letra se ríe

de sus ganas por el papel

de imprimirse y leerse “amor”.

Ya no lo siento, es cierto,

pero el recuerdo, amor,

es un escenario incierto

donde lo siento

y tan intenso en el interior.

Por favor,

ya deja de jugar con mi mente,

dicho un poco mejor,

que mi mente deje de jugar conmigo…

que sé muy bien que no lo digo

y sé muy bien que no lo siento,

pero el recuerdo sigue vivo,

resucitando de su herida,

y en el recuerdo sí te siento,

y en el recuerdo aún es amor

lo que extraña tu calor

y tus mejillas

y un beso más,

y en tus pupilas

sólo yo.

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