Tag Archive: prosa


Silence

p.s. This one is a downer… y es personal. I don’t like to share facts of my personal life, unless it’s in a lyrical form but if I don’t publish this… I might as well stop any attempt to communicate for the rest of my life with any living creature….

******

The process of bilingualism is a tunnel of silence stripping you from your devices, containing your emotions boiling from within and no windows for communication. 10% of my message is out and my reflection en las paredes-espejos oblicuos que me rodean reflect my stupidity. Perhaps it is within me where I keep mis ideas de forma ordenada y un papel en donde las articulo y las puedo expresar. But you can’t scream sobre un teclado. There is no one out there to listen. It’s such a lonely world, such lonely words, such lonely listening when you cannot feel or can halfway understand, halfway say what’s on your mind. When is it going to be over? Is it always like this? Are we a nation? isolated islands maybe. We all now speak our own unintelligible languages. A blank canvas for a face… silence is creeping in, internalized in my memory, my intellectual processes. Silence, like a mortal disease, spreads throughout the body, el cuerpo y alma, weakening the core of the ego, the capabilities of your intelect. And written words no pueden contener mis gritos de auxilio. And written words are like a safe space-trap in which I hide… and written words… written words are not the same. It’s been a while since the last time I spoke and I actually said everything I had to say. It’s been a while since I don’t doubt every word that comes out of my mouth and my ability to reach someone the way I want to reach him or her. Years have passed… Silencio. El túnel se alarga cada vez más. I used to see the end of this. And I am patient but some days, like today, I cannot see the light at the end. Somedays I just have to give up and do what you can do best when you can’t articulate what’s on your mind. Somedays, like today, I just have to cry. But I have no tears left in me. And that’s when I get scared…. porque no sé cuánto más puede la mente, el alma, o la mierda que uno es… no sé cuanto puede uno aguantar. Y no sé si es sólo en mí que esto sucede. Does it happen to any of you out there? Do you feel the same way? Or am I just truly an idiot? Al final de esta historia no hay luz resplandeciente waiting for me at the end. Y si está ahí y es transparente, today I am not gonna try to be hopeful… I am not gonna try to be patient. I am simply NOT GONNA TRY. I don’t care. From now on I’ll be quiet.. or quieter … How much silence can one person take?

Un día del cielo cayeron cintas adhesivas de colores que pintaron fronteras y colores de banderas. Dios dijo entonces: “Santos Cielos, ¿qué he hecho?” y el ángel rojo le suplicó no deshacer su equivocación y al final lo convenció. Entonces, el ángel rojo tomó una pluma y lápices de colores para diferenciar los trocitos de tierra que antes era sólo una. Con el dedo pulgar separó la pangea y en un volcán invisible volcó toda su erupción de miseria, cuya lava no salpicó a todo el mundo. Hizo llover también poder en zonas donde las nubes o banderas cubrían la visión misericordiosa de la gente. Y para cerrar su ritual de destrucción puso un anuncio gigante de For Sale, se vende todo y por todo él cobra comisión. Dios, al despertar, miró lo que había hecho y se lamentó. “¿Cómo pudiste hacer esto?”, “Tú me creaste, no fui yo.”

Nadadoras nadan en una piscina de recortes

de cosmopolitans, tú y tv novelas.

Cantan a coro su nuevo himno:

mi nariz es muy pequeña

así como mis pechos,

y mis pompis han sufrido

el efecto de la gravedad.

Nadadora,

nada por delante,

nada por detrás.

En su nube de comparación

la negación de sus cuerpos

y su aparente falta de belleza

son imposibles de ahuyentar.

Si una nadadora supiera que ella  es perfecta,

y que su ideal estético, sólo estrategia de ventas,

colgaría la billetera de la que lucran los ladrones

que regocijan al robarse su identidad.

 

 

Carta de Fabián

Hace tanto tiempo que no bailan las estrellas en mis ojos cuando el alcohol hace efecto. Ni el piso se mueve de un lado al otro, leeentameeente. Necesito un remezón. De esos que trae la salsa a la vida, de esos que trae el merengue y una buena conversación. Estoy tan lejos, lejos de casa, con los años me siento un poco mejor aquí en el remoto culo del mundo, en el último lugar escondido del planeta. Verás, de la ciudad algo se extraña. Se extraña la vida, las luces incansables, las bebidas indebidas, las noches hasta tarde, el baile, el cielo gris, los buses, la vida bohemia y aquella canción que cantábamos tú y yo. ¿Recuerdas cruzar las calles conmigo, pasar por aquél quiosco de la esquina cantando la canción de moda que odiabas pero cantándola al cabo a todo pulmón? ¿Recuerdas, Aurelia, a la niña de al lado que al colegio iba todos los días y pasaba con un niño uniformado, el que creíamos que era su hermano mayor? ¿Ha crecido, ha engordado? Ahora recuerdo que su familia se mudó… aquí…. se mudó aquí donde todos nos vamos. Aurelia, pasan los años… y pasan los años sin ti… De la ciudad, lo que más extraño… es llevarte a pasear por la plaza. De la ciudad… lo que más extraño es sacarte a bailar hasta salir el sol y ver el sol salir contigo, a tu lado, y recibir al alba con tu voz. Aurelia, llevo la mirada fija a la cruz que marqué hace años en el calendario, y que tú marcaste en el tuyo. Pronto llegas, con el sol, a compartir conmigo el aburrimiento, sin ciudad, sin salsa, quizá aburriéndonos, pero juntos… aburriéndonos juntos tú y yo.

Fabián

El Paseo de la Libélula

Al costado de mi sien derecha, una libélula color de hoja de otoño va zumbándome una historia.

Los campos verdes se abren con el recorrido de mis llantas que se están acostumbrando a la falta de asfalto.

Detengo el carro en medio de la colina, le suelto el freno y lo dejo ir.

La libélula escapó junto conmigo y me sigue zumbando la misma historia.

Le digo que se calle y no me hace caso. Le digo que al menos se detenga un tiempo a aprender otros cuentos y luego venga a visitar.

 Pero de tanto zumbar, la libélula no escucha. Mi mano se eleva a la altura exacta en donde el pensamiento se genera y a la misma velocidad recorre el espacio entre su palma y mi cabeza.

Entre mis dedos, la libélula se siente aplastada. Poco a poco lucha por zumbar más. Pero al primer intento, le robé las alas.

En la colina no hay nada, sólo el silencio de la libélula y el sonido de la ausencia, y ya sin ella, un poco de paz.

8:41 p.m.

15-2-2008

La Protesta Coloquial

Salieron las señoras de la esquina, las chismosas, las que ventilan su casa por la ventana y de paso, tu vida. Salieron de su casa a resonar con su voz, el rugido de sus caceloras. “Estamos demandando”, dijeron, “un poco de arroz para los niños”, como quien pide una limosna de su propio bolsillo. Salió la tía Irene porque el marido se le murió, o eso dice ella para evitar decir que se fugó, de todos modos, lo da por muerto, y  como así lo trata, eso es lo que importa. Y lo que importa también es que se largó llevándose toda la plata que guardaba bajo del cojín del sillón. Salió la tía Azucena que obscenamente gritaba a cualquiera que se podía meter sus políticas por donde no les dé el sol. “¡Yo lo que quiero es comer, porque tengo hambre, señor!” Y el señor le dijo, antes de correrla, que eso no podía ser porque la estabilidad del mercado alimenticio, dependía de su mano de obra barata. “¡Usted come de mi miseria!” ” No. Nos comen a todos, Azucena, a todos los que no hacemos las reglas.”

Antes del Desayuno

Pedacitos incompletos de historias inconclusas forman la imagen de Julián cuando se mira al espejo. Se arregla la corbata, piensa en Valeria y se abotona el botón en la manga izquierda de la camisa. Listo para trabajar pero no para seguir viviendo. Su esposa, Clara,  lo mira haciéndose la dormida entre las cubiertas marrones de su cama. Julián sabe que ella está despierta. Decirte que estás despierta sería como burlarse de tus ganas de no estarlo, ni de volver a estarlo jamás. Clara también piensa en Valeria, en el tiempo que estuvo presente en la vida de los dos, en la forma en como Julián la esperaba, y en el amor que él sentía por ella. Me hubiera gustado verlos juntos, me hubiera gustado verla. Clara deja de ver la imágen de Julián en el espejo y se voltea entre sus sábana para encontrarse mirando ahora a la cuna de Valeria… y es inútil, las dos imágenes guardan su recuerdo. Julián se inclina sobre su cama y besa los cabellos de su esposa. Chau, amor. Clara continúa su silencio habitual. Empiezo a olvidar tu voz. Clara no dice nada. Su esposo toca sus hombros. Otra vez, no. La cuna blanca entra en el reflejo de una lágrima. Julián se aleja de sus sábanas y sale de la habitación. Chau, Julián… pero no te escuchó.

Pueblo Humano

Que reine la humanidad!

Que tiempo ya lleva sometida a la explotación.

Que llueva en libertad sin que el agua se convierta

en un producto inaccesible a los que viven en la miseria!

El mundo es de todos,

¿es que no se dan cuenta

que las líneas que nos dividen

son trazos políticos

de poderes económicos ya casi incontenibles?

Las murallas en los mapas,

en realidad, son invisibles,

inexistentes, de vil separación

de los pueblos unidos,

que son sólo uno,

pueblo “Tierra”,

pueblo “Humano”,

sin fronteras

con una sola bandera

blanca de tregua.

Y cantamos en el himno,

la única frase

que nos permite respirar

“Paz, un sólo pueblo bajo el cielo,

sobre el mundo,

seres humanos en libertad”

Experimental/ La Historia de Marcos

Marcos, la calle no te alimenta pero tienes que seguir trabajando. Hay que pagar los gastos, la comida de tu hermana que sufre de algo que hasta ahora no entiendes por más que el médico te lo explica. Ay, Marcos! Qué jodida la vida, no?

Viene un tren, un señor de oficina que mira su reloj y se sube sin mirarte. Recita tu letanía; la ruta, las paradas del bus que se ha llevado tu vida y a la vez es lo único para lo que te alcanzan las aspiraciones y tu realismo. Una vez más, quizá alguien suba de nuevo. Nadie va a subir, Marcos, no seas huevón… acá no hay ni mierda de gente.

Te sigue llevando un animal metálico como hace un año. Hace un año alucinabas ser aquél tren que te pasó por encima, el que se subió hace un minuto, o uno parecido, total todos parecen lo mismo. Marcos mira al hombre vestido como para reunión a las 10 y hablando en su celular mucho más moderno que el tuyo, ingenuamente de la forma más pública y estúpida en que alguien en estas zonas de la ciudad podría hablar. Hace un año se subió quizá él, quizá otro, pero daba lo mismo. Escuchaste de pronto que la compañía de buses era el lugar donde trabajaba y no supiste si odiarlo o agradecerle. No supiste si morder la mano que te da de comer… y a la vez te retuerce pero bueno, eso nada tiene que ver. Para ser un escolar, nada mal era tu chamba. No lo odiaste ni le agradeciste, y él tampoco te vió pasar por su costado, ni cuando le cobraste.

Y cuando colgó viste como miraba las calles grises, la basura tirada y dentro de su saco podías sentir la fuerza ahogada y reprimida del grito que se asomaba en sus ojos. Comprendiste, Marcos, que él también no sabía si odiar o si morder a la voz con la que había hablado. Esto es una cadena de supervivencia, Marcos, no eres especial.

Entonces, Marcos, se sintió menos solo. Desde hace un año sigue trepando a la misma bala metálica que recorre la ciudad y ve la misma sensación del hombre-tren, el mismo grito asomando en la pupila de la señora, las mismas ganas de querer romper el canasto del mandado de la muchacha con uniforme. Marcos trepa a su bus desauciado y sabe que lo único que prende esta locomotora es la sangre hirviente de sus tripulantes, el grito silente de los que no muerden a sus amos.

Corre.

Latidos extremos rugiendo a unos centimetros bajo mi rostro. Mis pasos ya siguen corriendo entre el bosque de arena, jardín arenoso. La niebla, el pasto, las aves de muertos. Le temo a la sombra que canta melancolía constante, pasados diabólicos y espejismos circunstanciales. Por 200 días, fui presa gravitacional de su esencia magnética. Hoy le rompí los esquemas, sus reglas del juego, del universo creado en su maldad. Me fui. Le dejé las cadenas en el piso, vacías de mí. Lo que le queda, el recuerdo, ni siquiera es lo que fui ni lo que soy. Las horas que pasaron entre las dos fueron las del cristal distorsionado. No te creo. Me fui.  Llevo horas huyendo. Esta vez no quiero volver a ti.

*Is milk intended for human consumption, or for baby cow-consumption? Think about it. Every mamal drinks the breast milk of its own species, right?  well… of course we can’t do that our entire lives…. but isn’t it weird that technically we are stealing the milk of another species? (I love milk!) * As there is technological progress in the material world surrounding people (not necessarily progress in society), new inventions become necessities required for survival. Do we really need to add more items to the list of requirements for survival? Wouldn’t it be smarter to stick to the basics, at least in the material world (breathing, eating, sleeping, etc)? And work, not to pay for this new needs but to cover the first ones and have more free time for actual evolution, progress of the mind and the spirit (arts, literature, meditation, taking time to smell the roses, thinkikng, dancing, singing)? .. says the girl who has a facebook profile…. * If I attach a picture of a crocodile to a 3 cent t-shirt, does that mean that the t-shirt is worth 80 dollars more than its original price? Why is paying an absurd amount of money for an item that is not worth it, socially rewarded? If you pay 10 dollars for a regular t-shirt and 90 dollars for a brand name t-shirt, and both look the same except for the tag or the logo on them, is the quality of the more expensive one 9 times better than the cheaper one? Is it going to last 9 times what the other will? Is the 80 dollar difference between the two shirts going to make a difference in the salary of the person who has made it or her or his condition of work? Is one better than the other because of the brand? Is the brand an abstract idea attached to the product? Is this idea worth spending money you could use for better purposes? Ultimately, are you being mocked  or psychologically manipulated as a consumer?  * Do artists, writers, etc… sabotage their own lives in order to experience different sides of it and have something to write about? (Unconsciously, of course) … says the writer (it sounds pretentious to call myself a writer but I can’t deny what I am. Anyway,  I am not saying I am a good one…)  

* Do people who want to learn about life only through literature consider the possiblity of maybe going out and experiencing life beyond the 4 walls of their rooms? Is reading about how it feels to live more important than living? Should a well balanced life involve some kind of crazyness and randomness? Is a poem about love worth more than to experience love itself?

En Tiempos de Tregua

En tiempos de tregua con la eternidad, el pedazo de tierra en frente de mí ha decidido estar en paz. Ojalá los rostros ajenos no se atrevan a cruzar mi camino y quizá pueda entender las nuevas formas del destino para tratarme con bondad. He escuchado risas en los últimos instantes, he escuchado en ellas la palabra libertad. Bebo de la amistad que nace delirante y sin sentido acompañándome al caminar

Catarsis

Hay momentos–por lo general nocturnos–en que la emoción se me escapa de las manos. Entonces, tengo dos opciones: gritar, o escribir. Por lo general recurro a la última, pues siendo estos momentos por lo general nocturnos, gritar sería desconsiderado para con los vecinos. Entonces escribo como si las yemas de los dedos pensaran por sí solas, como si en ellas explotara la sensación de vivir, o sentir. Escribo y lloro un poco, y a veces escribo cosas malas, pero honestas… honestas en el momento en que las escribo. Después de la catarsis y el desahogo emocional, que duran a veces segundos y a veces horas, la emoción se va poco a poco, se duerme, descansa hasta la noche siguiente. Al parecer, guardo un reloj en el alma con alarma. Llegan las diez y es hora de no poder más y dejarme perder entre las letras y dejar que se pierda la ansiedad. Eso es lo único que me altera los nervios. Los sentimientos se pueden manejar, pero la ansiedad… La ansiedad es lo que hace que uno se quiera deshacer de esos sentimientos para que no duelan más. Escribir desteje los sueños, los dolores, y llorar los libera. Al final del proceso, todo está dormido, los sueños, la noche, y las ganas de querer arrancar la sensación. Entonces duermo casi en paz.  

El mundo ha cambiado…

Suena a murmullo cuando cierras los ojos, la fuerza explosiva del cambio previsto, planeado. El mundo ha cambiado ya con tu enojo, y el momento decisivo en que decidiste imaginarlo como no lo hicieron otros. El mundo ha cambiado ya… cuando una tarde gritaste que no  apoyarías el silencio de la tierra que gira y sus habitantes girando sobre sí mismos. El mundo ha dado la vuelta y nosotros aún hemos hecho poco; pero poco a poco podremos hacer más al dar una mano o alzar la voz en alto, tan alto como sólo las ideas de paz podrían llegar. Tu bandera es la libertad de un país llamado tierra donde todos somos nuestro propio hogar, nuestra arma es nuestra vida a cambio de la paz. Vale la pena, perder el miedo a vivir sólo por esto, por el propósito de vida que ayudar al prójimo da, y por querer cambiar el curso en que el mundo sigue girando. Somos una fuerza creciente y así como no se acabará la injusticia tampoco habrá de agotarse la fuerza para denunciarla. Por una vida justa daríamos la misma.

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.