Todo se está cayendo mientras recorro rutas compactas.
La velocidad de querer luchar contra el tiempo,
la lentitud que escapa de mí.
Mi sombra tiene lineas perfectas de soledad.
¿A dónde se fueron las voces de ayer,
las risas, los sueños…..?
No comenzó al final del camino,
el final comenzó cuando el destino
me enseñó las formas de aislamiento,
y no fue el destino, fue mi decisión,
pero lo culpo para que duela menos.
Traje aquí la mitad del amor,
la otra la dejé sin alas y oscureció pero permanece.
El que me traje brotó mil rosas de colores diferentes,
y una bella, una que florece una vez en el milenio,
una que me miraba con sus ojos risueños,
una a la que una espina le creció,
pero igual….
seguía tan bella aunque de lejos.
Un día dejó de decirme adiós
y la luz que la rodeaba se apagó.
Y yo que cultivé, quizá erróneamente,
sólo mi amistad con la rosa azul de la mañana,
me quedé viéndola de frente, 3 mil veces,
quizá ocho días más….
y unas mil horas que dibujé en la mente,
cada pétalo cerrado, cada vez que florecía, cada vez que sonreía…
Entonces me escondí en la rápidez del tiempo y la velocidad de la vida,
y cuando hizo una pausa, porque las pausas ocurren inesperadas,
me encontré con el cadaver de mi rosa azul,
fresco aún.
Y la espina creció más que ella,
por eso no me le acerqué.
Pero la abracé,
con la mente la tomé para siempre o infinitamente entre mis brazos,
y le lloré y le canté y la dejé no sentirme para que a ella no le doliera
ni sentirse mal por mí.
Y las paredes de las rutas compactas se hacen chicas,
y el espacio aún más pequeño pero sin interferencia.
No fue la rosa,
fue mi descuido de la vida misma.
Cultivé un camino y no mil más.
Ahora todo se cae,
siembro flores que me dan una conección a medias,
y el jardín lejano se ve distante.
¿Qué hago dejando de hablar?
He colgado los parlantes sin usar,
los hilos que me extendían al planeta.
Ya no sé….
extrañar a los cometas extintos también quebró mis planetas
y en el mundo en que vivo hay demasiadas fotos y no amigos,
y en el mundo en que vivo las fotos hacen a las paredes pesar
y las paredes de las rutas compactas se caen de a pocos,
las paredes de concretos,
sin ventanas hacia el mundo real.
¿Qué está pasando…
que la vida me aterra
y tal vez tengas razón en que no sé sonreír de verdad….
pero busco formas de reír y lo que consigo es llorar?
Si supieras lo difícil de vivir nada más con uno mismo como su propio terrorista en atentado emocional tal vez no me odiarías.
Una rosa no me comprende, yo la miro, es preciosa, la amaba tanto…
la amaba tanto y un día se dejó ir… y lo azul de sus pétalos se esparció por mi cielo,
y su espina creció…
y las fotos tumbaron las paredes
y las paredes, mi inspiración,
y lo único que me salva son mis letras en las redes.
¿Dónde están todos…
porque yo no los olvido
aunque ya no pueda estar en verdad con ustedes?
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