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Descanso en el pasto verde. Una amiga a mi lado dice: “¿Recuerdas los días por los que sentimos nostalgia, aquellos tiempos que nunca ocurrieron, todo lo bello que no era el pasado, todas las batallas por cuestiones humanitarias que nunca se lucharon? ¿Recuerdas?” La miro, le sonrío. Recuerdo aquello que tanto anhelamos como si hubiese existido.

Nos quedamos confundidas un rato, queriendo ver si en el futuro las luchas sociales resucitarían. Nos quedamos mirando al ocaso, dándonos cuenta de que nunca habían florecido como hubiésemos querido. La tierra que ya no andamos y vemos de lejos no estaba llena de símbolos de paz y la equidad no abundaba, como lo habían prometido, los libros de historia de obras exaltadas, que unos cuantos visionarios habían escrito. No fueron pruebas fehacientes sino tributos a la esperanza, una imaginación que se empinaba a alcanzar la libertad. Un canto pacífico de ilimitaciones evolucionarias se confunden hoy con los que quisiéramos fueran hechos ocurridos sólo para saber que el sueño puede ser real…

Que llegará el día en que (recuerdas?) todo era mejor y será mejor…

¿Recuerdas, amiga mía?

verte….

Tu voz se ha vuelto como canto esperado,

inesperadamente derritiendo mis cenizas.

Yo transito en el susurro de tu risa,

como quien las penas ha olvidado.

Bajo tus lentes se esconden tus pupilas,

y yo intento ver amor o descifrarlo,

o sembrarlo en tu mirada y en tu brisa

para que sientas que me quieres a tu lado…

como yo a ti…

quizá no tanto

pero di que sí…

Los versos pasados despliegan mi rutina de siempre esperar la tristeza para escribirla

y olvidar el arte en mi estado, mas comun, de paz.

Es tan facil al querer desvariar describir la sensacion en frases ambiguas,

escribir o moldear metaforas e imagenes que literalmente se vuelven antiguas

al descargar la opresion de un dolor en el corazon.

Las heridas duran lo que el trazo de una pluma

y al dejarla caer, la catarsis hace efecto

y puedo quitarme de encima una preocupacion.

Quien diria que un diario de quejas y tristezas

pudiera significar para mi la tranquilidad,

restaurar mi felicidad que comprende mas al mundo,

y darme las ganas suficientes para andar.

Y no es que todo sea un lio…

hay muchas voces alla afuera en el viento

cantando la cancion del secreto infinito…

de una sonrisa que aguarda

al terminar este escrito.

Claudia Recuerda…

Claudia recuerda aquellos dias de descubrimiento  al terminar el camino que transita la nostalgia, de risas y amores ajenos, de paz, de desprendimiento, de independencia que pudo ser casi hallada.

(Claudia piensa en tenerla)… Que se agiten las balanzas y se descuadren los mares en sus tierras! Claudia piensa que es amarga y dulce la pradera que lleva la realidad lejos y la convierte en recuerdo espacial.

Claudia piensa que aunque las cosas se vayan en el tiempo y se queden en la clara luz de las ideas, no vale la pena regresar. Basta el recuerdo. Basta amarlo. Ver al destino y flotar.

Por eso sera que siempre en suenos se va cayendo, por no dar la contra a la gravedad, por irse por donde senhalan los caminos del viento, sin querer su velocidad doblegar.

Claudia recuerda, y en la nostalgia decide no encontrar melancolica dolencia, ni un recuerdo en espera a la repeticion de su existencia. Claudia recuerda y eso es lo unico que hara.

Verde

Si en la ciudad debieras encontrarte habría menos gente.

Debe haber algo verde en la esencia el hombre que repele el gris pavimento que descompone la felicidad.

En el viento limpio y en la cima de la montaña,

cerca como si una nube pudieras alcanzar,

es más fácil detenerse y volver a tenerse,

sentir que uno es libre de abandonar

todo lo que desplaza a la libertad.

Cruzando Fronteras

La paz existe proveniente de cruzar las fronteras,

de navegar contra la ansiedad, caminar por la misma ladera

que traza tu destino/grito interno de voluntad.

Hay en la hoguera de la emocion

una llamita azul en esencia,

moldeable por el fuego externo

pero invencible hasta la ultima respiracion.

La esencia del hombre no ha de cambiar.

En el pecho, mi destino grita

libertad.  

Tengo un cuaderno nuevo que llenar de viajes futuros,

Aventuras por escribir que, ojalá, no harán falta.

Tengo mil ideas de vida

que resumo en las cuatro siguientes:

Una: Ir con los monjes budistas.

Dos: Mudarme a una comunidad artística que fomente el desarrollo social.

Tres: Combatir la pobreza por métodos pacíficos promoviendo la justicia,

la igualdad y la libertad.

Cuatro: Actuar en teatro y en películas que no deshumanicen a la sociedad.

La pregunta es obvia, de dónde saco tantas vidas

para vivir la lista que aún se encuentra sin terminar?

 

 

Voy a Decir la Verdad

Voy a decir la verdad.

Me gustan las rosas blancas

pero no tanto como las orquideas,

tambien las amigas que visten con simbolos de paz,

y el color del vino y su transparencia.

Adoro la paz de la brisa corriendo por los deditos del pie

y las flores guindas del balcon

y los simbolos de paz en mi camisa.

Y a decir verdad,

de las rosas lo que menos me gusta es su perfume

pero igual tambien me gusta

y de los simbolos de paz me gustan sus cambios permanentes

y el vino me gusta mas servido en el balcon.

Voy a decir la verdad…

algun dia

cuando pueda.

Bandera Blanca.

Bandera blanca…

alma de niño naciendo en libertad,

sonrisa de anciano sin preocupación,

y jóvenes con ganas de cantar.

Bandera blanca…

La creación de libertad

exige la educación

de una nueva generación

que se aferre a la paz

diga no a la violencia,

y valore por sobre todo

su propia humanidad.

Bandera Blanca…

la única forma de avanzar

De Viaje

Caminar en calles irreconocibles

donde mi subconciente no atreve a aventurarse,

o donde llegaron ya mis pensamientos.

De viaje,

en conjunción con mis sentimientos.

De viaje,

siempre llego a casa en algún momento.

Caminar entre multitudes cargadas

de colores contra fusiles,

de aceptación contra tolerancia,

de crear justicia contra una paz “sólo sin guerras”.

De viaje,

cuando huye la primavera.

Me voy a un lugar

donde las ideas

pueden crecer en libertad,

al rincón más pequeño del planeta.

De viaje,

voy a dar

todo lo que de mí pueda.

De viaje,

solo la creación sin destrucción consigue libertad.

Se Enmudece en Azul

En mundos líquidos,

Quizá mi silueta

sienta la brisa

de las gotas que escurren

pensamientos de prisa.

Se enmudece en azul,

flotando sobre el agua

el recuerdo de ayer,

el hoy que aún no pasa

y la ansiedad de sentir

y sentir que no llega

alguien con quien…

poder sentir…

poder senitr.

Se enmudece en azul,

y las corrientes sostienen

mi cuerpo ligero

hacia el infinito

perdiendo la vista

en el vacío,

vacío solar,

del cielo y voraz,

del cielo inmortal.

Se enmudece en azul…

Se enmudece en azul…

 

Testamento Activista

Daría mis pies porque caminara el mundo por caminos justos y acelerara el sueño

de verlo crecer de su humanidad rastrera a una que se eleva y pisa fuerte contra su maldad.

Daría mi mente porque la gente soñara conmigo un sueño de libertad,

de entendimiento sin fronteras, y por mi mala memoria

perdiera los himnos patrios y los colores de las banderas.

Daría mi corazón, entonces, para recordar sólo Un himno de paz

y una bandera blanca en astas en cada célula de la tierra

conquistando diversidad.

Y con las manos cosecharía lo que falta,

en los cuerpos de la gente.

Daría, entonces, mis ojos para ver la necesidad

y el alma al ver el dolor ajeno

para saber lo que se debe cambiar

en la vida del ingenuo,

del que sufre sin bienestar.

Daría la vida…

por la causa de los despiertos,

por los que duermen,

por los aletargados,

por los que aún no han muerto,

por la vida,

por dar.

El Paseo de la Libélula

Al costado de mi sien derecha, una libélula color de hoja de otoño va zumbándome una historia.

Los campos verdes se abren con el recorrido de mis llantas que se están acostumbrando a la falta de asfalto.

Detengo el carro en medio de la colina, le suelto el freno y lo dejo ir.

La libélula escapó junto conmigo y me sigue zumbando la misma historia.

Le digo que se calle y no me hace caso. Le digo que al menos se detenga un tiempo a aprender otros cuentos y luego venga a visitar.

 Pero de tanto zumbar, la libélula no escucha. Mi mano se eleva a la altura exacta en donde el pensamiento se genera y a la misma velocidad recorre el espacio entre su palma y mi cabeza.

Entre mis dedos, la libélula se siente aplastada. Poco a poco lucha por zumbar más. Pero al primer intento, le robé las alas.

En la colina no hay nada, sólo el silencio de la libélula y el sonido de la ausencia, y ya sin ella, un poco de paz.

8:41 p.m.

15-2-2008

Pueblo Humano

Que reine la humanidad!

Que tiempo ya lleva sometida a la explotación.

Que llueva en libertad sin que el agua se convierta

en un producto inaccesible a los que viven en la miseria!

El mundo es de todos,

¿es que no se dan cuenta

que las líneas que nos dividen

son trazos políticos

de poderes económicos ya casi incontenibles?

Las murallas en los mapas,

en realidad, son invisibles,

inexistentes, de vil separación

de los pueblos unidos,

que son sólo uno,

pueblo “Tierra”,

pueblo “Humano”,

sin fronteras

con una sola bandera

blanca de tregua.

Y cantamos en el himno,

la única frase

que nos permite respirar

“Paz, un sólo pueblo bajo el cielo,

sobre el mundo,

seres humanos en libertad”

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