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Extraño/Silencio

Qué extraña la noche en que extraño…

en que extraño sentir el silencio.

Qué extraña, digo, porque aquí estoy,

y de compañero no tengo más sino el viento.

Y entonces, qué extraño que extrañe no escuchar nada.

Es que, a decir verdad, lo que extraño del silencio

es, mas bien, compartirlo

al lado de un beso.

Vertical

Hay en cada noche púrpura una gracia

Ondulándose entre el viento y en los labios,

Rompiendo lo apacible del día,

Naciendo de los impulsos incendiarios

Y de la tentación dentro del pecho.  

Adicción a la Madrugada

No deciden ir mis dedos a las teclas,

rozarlas y empujarlas hasta verse en la pantalla

letras negras en una superficie blanca.

Esta noche, no me hace falta escribir,

ni tampoco quiero y me pregunto

si esta es el ritual del escritor adicto,

que necesita dejarse ir por un momento

para poder conciliar el sueño

desmayando a las pesadillas.

Esta noche, los monstruos no han vuelto,

ni me esperan en la habitación

con la oscuridad de compañía.

Esta noche, la habitación está vacía,

y tranquilo el estado en el que escribo.

Entonces, ¿Qué esperan mis falanges?

¿Deshacerse del respiro?

No, no me encuentro en desbalance,

no es esa la sensación

de necesidad que ansío.

Es pura adicción,

escribir con la luna,

aunque no salga,

cuando ya se apaga el sol,

y no tarda la mañana.

Llover

Llover…

¿Cuándo se ha de rebalsar

el amor de las pupilas?

¿Cuánta vida hay que dejar

fluir en sal de esta agua tibia?

Llover…

Convencidas las visiones

de que no han de regresar.

No hay espera ni deseo,

ya el pasado no lo quiero.

Pero ¿cuándo acaba de llover?

Interrupción

El amargo sabor de la noche en soledad interrumpe el fluir de mis versos al teclado.

Será la tensión que en mis nudillos genera,  la distracción en la mente y sus cuestiones en suspenso.

Será todo eso y la insensibilidad de mis sensaciones que se resguardan de tanto sentir

lo que no permite que mi escritura se eleve sobre mi mente, fuera de mí.

La noche y sus efectos secundarios…

la noche es mirar al fin, volverse, y decir

aún no es suficiente,

aún no duele tan mal.

La noche es tiempo de necios

y de los que quieren naufragar.

Esta Noche

Esta noche la conservo

como ejemplo de las noches venideras.

Por fin me atrevo a soltarme del ayer,

por fin me atrevo a dejar las heridas.

Este estado momentáneo lo conservo

como ejemplo de quien me gusta ser.

Por fin soy libre y soy yo,

por fin no necesito ni del ayer ni del sueño de lo que no sérá hoy.

Esta noche es como las noches que han de llegar,

sin que las espere,

repletas de sorpresas,

de ser yo misma,

y de no necesitar

a nadie más.

¿Le temes a la Oscuridad?

A los 19 años, el miedo a la oscuridad tiene otro motivo que el que tenía cuando era niña. Antes era un ser irreal y espeluznante el que podría atraparme cuando caía la noche. Nunca lo hizo, nunca llegó.  Hoy el fantasma del pasado no es de mentira,  y me sumerge en su sábana de terror. Por eso, el teclado es mi refugio, mi aparato cazafantasmas. Sólo lo dejo cuando el sueño puede vencer a la temible criatura de la noche, cuando están mis párpados a punto de caer. Esta noche no es la excepción. Aquí estoy.

La carta de Juan

Ayer soñé y no estaba dormido, su risa volvió a resonar en la oscuridad de mi habitación. De pronto encontré su perfil a mi lado. Por un segundo pensé que habías regresado. La abracé y su imagen se esfumó. Me quedó el vacío en el medio del pecho y la humedad de sus moléculas en mi rostro. Los fantasmas salen de noche, así decías cuando éramos pequeños.Tenías razón. Pero los que mencionabas eran tan distintos! Esos te asustaban. Ella, en cambio, se me aparece en la oscuridady te juro que entre la suavidad de la piel de su rostro existen infinitas posibilidades de volverme a enamorar. Ya no existe, es cierto, pero es tan fácil seguir enamorándome, cada noche, del recuerdo.  Tú te fuiste con el calor y yo sólo extraño tu presencia, no a ella, ella no existe ya, y me dejó en su muerte la duda de saber si en verdad existió. Quizá nunca conocí su verdadera risa. Quizá tal vez nunca me amó de verdad. Quizá nunca dijo nada cierto. Pero, ya ves? Al empacar sus cosas creo que olvidó también su carta de despedida, en donde todo lo iba a aclarar. No la culpo, salió apurada y sabes que mis emociones viajan tan lentas. Ayer soñé de nuevo contigo. Igual que la noche anterior. Un fantasma viene a visitar de noche, y es sólo un espejismo lo que extraño. Si ella, ella la que tomó su maleta regresara, no la podría reconocer.

Atentamente,

Juan.

La noche silente y en calma

La noche silente y en calma

me envuelve en su ola sin crestas,

tranquila la mar como el alma,

sereno el mundo,

con su caos en el rincón

que por un segundo

he decidido olvidar.

El azul del cielo monócromo

se tiñe de colores diversos,

yo juego a pintar el cielo

y a conectar las estrellas,

dibujo y borro figuras,

 me dibujo a mí

al disdibujar quien era.

La intensidad de la vida,

tras la ventana se detiene,

igual que la brisa.

El tiempo pasa despacio

por la ranura de mi ventana.

Aquí adentro

todo está en paz

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