Inspiración

20 03 2008

Lo que quiero es la sensación de cielo

volando por venas rojas,

sumergiendo en la sangre viva

un suspiro de inspiración.

Lo que quiero es creación

y palabras que se le antojan

a los ojos punzantes

que desafían la tradición

literaria, de esa pomposa.

Algo eterno y momentáneo

se puede ver en la composición

de las letras y los espacios,

de cada trazo 

visceral de imaginación.

Conjugo los párpados

con el sueño que miran

al cerrarlos, implorando

que nunca piense

que mis dedos no pueden

decir algo rimando,

y los mares azules

de letras prohibidas

jamás se me sequen,

jamás se evaporen

jamás su existencia

se olvide en la mía,

jamás “yo” sin letras

sin poesía.





La herida de Pedro

18 03 2008

Pedro remueve su camisa para enseñar la herida en el pectoral derecho.

-Sin ti no hay paz- dice Marcela.

-¿Qué?- dice Pedro mientras se abotona la camisa.

- Tu herida parece un símbolo de paz, sobre tu pecho … la paz no va a latir cuando te hayas muerto.

-Marcela, ¿Cuántas veces te he dicho que no me hables así?

- Así, ¿cómo?

-Como Neruda de quinta…

- Fue sólo un comentario.

- Pues guárdatelo… No me esperes, tengo que trabajar hasta tarde.

-Irónico, ¿no?…

- ¿Qué?

- Que hasta tu cuerpo también miente.

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Tributo a la Desesperanza

17 03 2008

Amo el día que no ha llegado,

El de los paseos por las costas

por las playas cristalinas

Con los pies empapados

de arena y de sal.

Y de sábanas envueltas

En pieles sudorosas

Que se confunden una con la otra

Desde el último punto de la galaxia.  

Amo los rostros dispersos

entre el futuro y el sueño:

el mío y alguno

que no veo llegar.

Amo no tener ya más ganas de esperar

y que todo sea un sueño

que no aguarda en el ansia

a hacerse realidad.

A este pobre y latente

órgano de maleficio,

hechizado pocas veces

en el conjuro del olvido,

a este ente viviente

que llevo entre las costillas,

no le quedan ideales,

se cayó a la tierra,

de una nube,

realista,

desde que vive

en barro y no algodón.

Amo no amar más que lo fijo,

lo que siempre existió:

la familia que será eso siempre,

a pesar de la extrañeza al escuchar su voz.

Y a los amigos porque van y vienen

y, aunque ingratos a veces,

gratos recuerdos dejan,

casi siempre, casi siempre.

Amo no sentir

quemar la punta de la lengua,

ni los nudillos ni las yemas,

amo no consumirme en el amor,

ese que lleva una hoguera

disfrazada de calor.

Amo no aguardar nada…

 y la tranquilidad que la desesperanza ofrece.





Palabras (para dejar de callar)

20 02 2008

Palabras devorando palabras,

devorando segundos de mis tiempos profundos,

de los jardines exactos de mi verdad.

Palabras devoran momentos que no acaban

para que no acaben y se queden siempre

como si fueran existentes

como si importaran tanto más.

Palabras,

no concibo otra idea mas que la unión incocente

de letras conjuntas de forma inusual,

pegadas,

como, por dentro, mis sentimientos a mis entrañas.

Palabras que se quedan en silencio

para dejar de callar.





El Paseo de la Libélula

16 02 2008

Al costado de mi sien derecha, una libélula color de hoja de otoño va zumbándome una historia.

Los campos verdes se abren con el recorrido de mis llantas que se están acostumbrando a la falta de asfalto.

Detengo el carro en medio de la colina, le suelto el freno y lo dejo ir.

La libélula escapó junto conmigo y me sigue zumbando la misma historia.

Le digo que se calle y no me hace caso. Le digo que al menos se detenga un tiempo a aprender otros cuentos y luego venga a visitar.

 Pero de tanto zumbar, la libélula no escucha. Mi mano se eleva a la altura exacta en donde el pensamiento se genera y a la misma velocidad recorre el espacio entre su palma y mi cabeza.

Entre mis dedos, la libélula se siente aplastada. Poco a poco lucha por zumbar más. Pero al primer intento, le robé las alas.

En la colina no hay nada, sólo el silencio de la libélula y el sonido de la ausencia, y ya sin ella, un poco de paz.

8:41 p.m.

15-2-2008





Venga el estrés… que aquí lo espero con ganas

29 01 2008

En los días en que la furia del tiempo nos empuja de un lugar a otro,

y en que el reloj es el alimento más devorado en el día

por nuestros ojos poetas, que lloran más de lo normal

y ven destrucción donde sólo hay fallas

y exageran todo lo demás,

en estos días es donde encontramos vida

y la esperanza de levantar

de construir futuros y proyectos

que nos dejen vivir nuestra humanidad.

Sí, más que un poema depresivo,

que por la experiencia en escribirlos

no nos queda nada mal,

estos días de locura, de no tener tiempo para pensar

son los mejores para sanar, para respirar

y usar la sensibilidad que nos identifica

para sentir lo bueno

y no toda la maldad

que habita en el mundo.

Seamos libres, hasta de nuestras propias dolencias,

aprovechemos el tiempo que no tenemos para pensar

y olvidemos que a veces nos ponemos tristes,

en vez de poesía olvidada,

recordemos reencontrarnos en la vida cotidiana

con lo puro de la felicidad.





Experimental/ La Historia de Marcos

22 01 2008

Marcos, la calle no te alimenta pero tienes que seguir trabajando. Hay que pagar los gastos, la comida de tu hermana que sufre de algo que hasta ahora no entiendes por más que el médico te lo explica. Ay, Marcos! Qué jodida la vida, no?

Viene un tren, un señor de oficina que mira su reloj y se sube sin mirarte. Recita tu letanía; la ruta, las paradas del bus que se ha llevado tu vida y a la vez es lo único para lo que te alcanzan las aspiraciones y tu realismo. Una vez más, quizá alguien suba de nuevo. Nadie va a subir, Marcos, no seas huevón… acá no hay ni mierda de gente.

Te sigue llevando un animal metálico como hace un año. Hace un año alucinabas ser aquél tren que te pasó por encima, el que se subió hace un minuto, o uno parecido, total todos parecen lo mismo. Marcos mira al hombre vestido como para reunión a las 10 y hablando en su celular mucho más moderno que el tuyo, ingenuamente de la forma más pública y estúpida en que alguien en estas zonas de la ciudad podría hablar. Hace un año se subió quizá él, quizá otro, pero daba lo mismo. Escuchaste de pronto que la compañía de buses era el lugar donde trabajaba y no supiste si odiarlo o agradecerle. No supiste si morder la mano que te da de comer… y a la vez te retuerce pero bueno, eso nada tiene que ver. Para ser un escolar, nada mal era tu chamba. No lo odiaste ni le agradeciste, y él tampoco te vió pasar por su costado, ni cuando le cobraste.

Y cuando colgó viste como miraba las calles grises, la basura tirada y dentro de su saco podías sentir la fuerza ahogada y reprimida del grito que se asomaba en sus ojos. Comprendiste, Marcos, que él también no sabía si odiar o si morder a la voz con la que había hablado. Esto es una cadena de supervivencia, Marcos, no eres especial.

Entonces, Marcos, se sintió menos solo. Desde hace un año sigue trepando a la misma bala metálica que recorre la ciudad y ve la misma sensación del hombre-tren, el mismo grito asomando en la pupila de la señora, las mismas ganas de querer romper el canasto del mandado de la muchacha con uniforme. Marcos trepa a su bus desauciado y sabe que lo único que prende esta locomotora es la sangre hirviente de sus tripulantes, el grito silente de los que no muerden a sus amos.





Corre.

22 01 2008

Latidos extremos rugiendo a unos centimetros bajo mi rostro. Mis pasos ya siguen corriendo entre el bosque de arena, jardín arenoso. La niebla, el pasto, las aves de muertos. Le temo a la sombra que canta melancolía constante, pasados diabólicos y espejismos circunstanciales. Por 200 días, fui presa gravitacional de su esencia magnética. Hoy le rompí los esquemas, sus reglas del juego, del universo creado en su maldad. Me fui. Le dejé las cadenas en el piso, vacías de mí. Lo que le queda, el recuerdo, ni siquiera es lo que fui ni lo que soy. Las horas que pasaron entre las dos fueron las del cristal distorsionado. No te creo. Me fui.  Llevo horas huyendo. Esta vez no quiero volver a ti.





Oigo Campanas

17 01 2008

Escucho campanas de canciones hermosas

que la iglesia vecina ha decidido callar.

Me dice que crea en sus imágenes y dogmas,

yo creo en la música que se inventa al respirar

con el ritmo de mis latidos,

el del viento y mi caminar.

No me sirven las líneas que guíen

a la mística, creadas por quien pudo errar.

Tengo la sensación

de estar vivo

y la definición

de lo que es sentir la vida

 un poco y muy dentro.

Oigo campanas tocando canciones de bienvenida,

me han de esperar en su belleza

que, yo sé, nunca termina.





Sé Viento

17 01 2008

Viento zumbante recitando versos,

poemas de canto nulo.

El aire se mete entre las venas del cuerpo,

zumban por dentro lo claroscuro

del destino y sus habitantes.

Si cubres las pupilas con la delgadez de los párpados

y por un momento intentas detener lo fluido del pensamiento,

 puedes sentir la vibración en la sangre

de las ondas que se producen en el firmamento.

Las ramas que vacilan en el aire

la dirección de su inminente caída,

amenazan los vidrios contiguos

sino visitan la tierra anhelante.

El mundo se sacude,

como tormenta en los mares.

Imagina una visión,

al perder la verdadera,

de zumbar en una nube

y recitar versos de cristal

envolviéndote en el aire.





El mundo ha cambiado…

3 01 2008

Suena a murmullo cuando cierras los ojos, la fuerza explosiva del cambio previsto, planeado. El mundo ha cambiado ya con tu enojo, y el momento decisivo en que decidiste imaginarlo como no lo hicieron otros. El mundo ha cambiado ya… cuando una tarde gritaste que no  apoyarías el silencio de la tierra que gira y sus habitantes girando sobre sí mismos. El mundo ha dado la vuelta y nosotros aún hemos hecho poco; pero poco a poco podremos hacer más al dar una mano o alzar la voz en alto, tan alto como sólo las ideas de paz podrían llegar. Tu bandera es la libertad de un país llamado tierra donde todos somos nuestro propio hogar, nuestra arma es nuestra vida a cambio de la paz. Vale la pena, perder el miedo a vivir sólo por esto, por el propósito de vida que ayudar al prójimo da, y por querer cambiar el curso en que el mundo sigue girando. Somos una fuerza creciente y así como no se acabará la injusticia tampoco habrá de agotarse la fuerza para denunciarla. Por una vida justa daríamos la misma.





Conversación con Mauro

29 10 2007

Y si el campo de visión de Mauro apretara las imágenes de arriba y abajo hasta el centro de su pupila, y si tal vez en su retina creciera una especie de arma punzante razgando su idea de realidad, si Mauro tuviera en los dedos la fuerza necesaria para mover energía y transformar la visión y la percepción de su nervio ocular, si todo esto pasara, o solo una de estas cosas, tal vez Mauro aprendería a abrir los ojos, sin miedo a quedar ciego de por vida. Quizá la posibilidad de ver algún día sea mejor que la certeza de saber que nunca verá, quizá en la incertdumbre se viva mejor. Mauro sugiere que esto no es vida. Tampoco poder ver, Mauro, la realidad no libera, eso es mentira. La realidad sofoca y lo único que hace por ti es ser lo que es. Mauro llora por la mentira que le hicieron creer, “la verdad” dice” la verdad no me hará libre”. Su cabeza descansa bajo mi mano, dejo correr mis dedos por sus mejillas. “Mauro, ya deja de ser tan estúpido, si?”





Pensando en Santiago.

10 10 2007

Desde el ayer, Santiago la lleva a pasear por los besos compartidos. Una vez estuve cerca, tan cerca a tu alma que hasta tu cuerpo lo pudo sentir. Desde el ayer, Santiago contempla la vacilación en la mirada de Paula. Cierra los ojos. Ella lucha  por no dejarse vencer. Santiago cose recuerdos a los párpados de Paula, hala con fuerza, susurra un suspiro por su garganta, y con sudor quema sus ojos. Paula derrama el sudor de Santiago. Sólo un poco pues Santiago ya se ha vuelto pequeño, una especie en extinción dejando sólo su rastro. Santiago, tienes que irte. Y Santiago le abrazó el alma. Lo sé, pero no puedo.





Javier se Marcha con su Flor

20 09 2007

Es tarde y los párpados pesan. Javier ha abierto los ojos de nuevo, luego de un corto sueño. Sólo necesita un par de segundos para recargar su energía. Al menos eso es lo que piensa. En verdad su cansancio no es algo que se cure al dormir. Lo que cansa, dice él, es la fuerza que tira en contra del futuro, y esa tensión es la que produce los dolores de cabeza. Últimamente, camina por las calles con la mirada fija al suelo, y cuando no lo hace, fija las pupilas en las nubes  rogando que caiga en una gota una explicación. No hay exigencias ya al destino, tampoco preguntas… sólo una pequeña duda que ojalá se pudiera aclarar con un poco de lluvia. Tal vez no. Bueno, no importa.

Javier mira las calles, mira las cinturas pequeñas, los glúteos de alguna mujer que pasa en frente de él. Nada le apetece… nada. Y esa llama constante que él creyó incandescente, esa llama dentro de mí que bebía de tu fuego, esa llama te la llevaste. Javier, se esconde de nuevo en su pensamiento. El apetito del cuerpo se fue contigo. Javier no para de pensar mientras ve las piernas robustas de una muchacha y se pregunta porque no corre tras de ellas.

 Sobre su piedra, solo está. Mientras no venga nadie, que nadie me vea, por un segundo puedo llorar. Derrama una lágrima cristalina, pura e intensa como el amor que se le murió. Toma una rosa del jardín y colorea sus pétalos con la tinta de su llanto. La lleva a sus labios. Si fuera su boca, tal vez su hombro para sentir su calor, ¿a dónde te fuiste?, ser imaginario que nunca existió, sólo tu perfume puede despertar de mi cansancio mi verdadero ser.

Javier se marcha con su flor, bajo el calor de la noche de verano. Empapado por una lluvia que del cielo acaba de brotar.