Despertar (al presente)

27 03 2008

Dicen que la madrugada se escapó corriendo

desde la ventana de su alcoba

a vagar por la memoria.

Dicen también que de hastío volvió a casa,

que al ver su cama se aferró a su almohada

y de tanto soñar, descansó.

Abrió los ojos,

despertó,

entre lo tenue del presente

y le encantó

el sabor a lo existente,

a lo posible,

a lo creado,

a lo viviente,

a lo no-idealizado

y fue lo mejor,

lo mejor que pudo hacer:

despertar.





Reloj-Alarma

21 02 2008

Las mañanas arrullantes.

¿Cómo salir de las sábanas

y del sueño inexistente y en paz?

¿Cómo salir de la suavidad

de las mantas de peluche sintético?

¿Cómo salir de la nada

para entrar en el caos

de lo que solemos llamar “realidad”?





Camila Despierta

5 10 2007

Camila despierta. No comprende la mañana, ni sus rayos de sol. ¿Qué más da? Hay que levantarse de la cama. Y de pronto, cual goma al papel, Camila se encuentra pegada a las sábanas y las sábanas a la cama y la cama al piso y así sucesivamente hasta la última capa del centro de la tierra. Camila dejó de hablar hace mucho. Su cama se encuentra justo en el centro del pabellón. Cuando llegó aquí dijo que no estaba loca, como todos los que aquí llegan. Pero lo estaba. Guarda una foto debajo del colchón. Algunos dicen que es la imagen de su hijo muerto. Otros dicen que más bien es la imagen de alguno de sus antiguos esposos, o su antiguo padre. Antiguos, los que se largaron o los que se cansaron, los que se rindieron también, los que la mataron. Nadie conoce su verdad. Sólo de ella se conoce su ritual. La observo junto a los otros sacar su foto del colchón. Le llora, le da un beso, la pone casi al fuego, le grita y la vuelve a guardar. Cada vez que ella llora es como por fin conectarse con el mundo verdadero. Camila no está tan loca como antes, o al menos parece estar más viva.