Fantasmagórica

22 05 2008

Fantasmagórica luz. En la habitación

aguarda la soledad que desterró

a los amantes que nunca han llegado

y a los que no valen la pena.

Fantasmagórica luz que sana a cualquiera

que no quiere saber más ya del amor.

Inventa cuentos que nunca se harán realidad

para no sufrir la indeseable condena

de la ruptura ni la maldad

del amor que en la vida sí se enreda.





La única carta que me escribiste, no fue precisamente de amor…

2 05 2008

Algo de verdad tenía ´

aquello que escribiste para mí,

describiendo el enredo

que desteje mi mente.

De tu mensaje de horror

la verdad es lo que duele.

De tus cuchillos hirientes,

lo que penetra es el filo

entre lo cierto y la invención.

Aún se arriman tus letras

en el rincón del subconciente,

detrás de palabras

manchadas de amor.





Romeo Cortando Alas

15 04 2008

Romeo está en el desván, cortando las alas rotas de su amada, de la última de ellas. LLeva ya una colección. Siempre al final de la relación finge su muerte y desparece para siempre de la historia. Romeo es la memoria de mil lágrimas derramadas. Más de mil, grita una desde la tumba, más de mil hasta la deshidratación del alma “inmortal”.  Romeo desgarra… una vez más.

 

 





Verde Azul Café

23 03 2008

Flores azules en campos verdes

dentro de mis ojos color café.

Árboles cafés en pastos verdes

dentro de sus ojos eternos azules.

“¿Para qué nacimos?”

pregunta mi perro.

Yo le respondo que aún no sé

y seguimos jugando en el cementerio,

lejos del mundo que juega ajedrez.

Mi perro sonríe, me ladra y recuerda

y yo le pregunto que por qué no sonríe.

“¿Recuerdas el perro que estuvo aquí ayer?”

“Sí” contesté. “El que solía venir con… “

“Él” se adelantó su ladrido.

“Sí, con él”

“No vendrá más, ¿verdad?”

Perro tonto, no se había dado cuenta.

“No, nunca más” y yo me di cuenta.

Lágrimas azules en ojos cafés,

lo verde de la ira en ojos azules.





28 02 2008

Respiran los árboles del balcón

y me asfixian la casa.

Allá afuera se definen

las redes de mi cárcel.

Las paredes infinitas,

la piel impermeable.

La vida atrapa

ante el miedo presente

de volver a sentir

y permitir

una sola

lágrima viviente

por la melancólica hora,

por una historia pre-histórica.

Los muros, tal vez la distancia,

lejos de las calles Limeñas,

que quizá sean

los únicos caminos

a donde podría escapar.





Extraños.

28 02 2008

Cierra la puerta.

Hay cosas que dos no pueden contar

y que escondemos en las miradas,

las pocas,

que cruzamos de repente,

y esquivamos al instante siguiente.

Cierra las ventanas,

las cortinas, las persianas.

Hay cosas que nadie más sabrá,

recuerdos mutuos que regresan

cuando tus pasos irrumpen en los míos.

Cerremos los ojos,

pretendamos no conocernos,

tal vez ya somos

dos extraños más.





La Noche Inventa…

10 02 2008

Remontarme en el silencio de tu ausencia

es sensación pasajera que termina en epifanía.

Al final, sabe alarmarme mi propia melancolía

de que no es amor lo que induce

el recurrente recuerdo.

Sino la costumbre

y el frío del invierno.

Cómo hacen falta también tus besos!

y quizá un “lo siento” en compañía…

¿Qué más da? Todo termina

y terminó hace tanto atrás.

La noche inventa recuerdos,

se bebe los míos,

llora conmigo su soledad.

Yo preguntando con ella,

que si en tus sueños

también está

la historia aquella.

Respuestas… respuestas nunca hay

y ya me acostumbré a la incertidumbre

y a verte sin verte pasar,

o a que pases sin pasar por mi vida,

y a extrañar los días que no vivimos.

¡Cuéntame de lo absurdo,

que soy experta!

Cuéntame de los días también,

los días en mi ausencia…

aunque no me extrañases, lo sé.

Tampoco hay respuesta.

La noche se guarda todos sus secretos.

Yo me guardo los nuestros,

y, al parecer,

te los robé.





Sorpréndeme…

5 01 2008

Dale color a mi melancolía

que no pinta más que su rostro.

Quien quiera que seas,

sorpréndeme…

Déjame saber que detrás de los caminos,

existen invisibles tejidos del destino

para seguir entre ellos enredándome.

Róbate sus versos

ya vencidos, ya olvidados,

sin propósito, sin fin,

sin lector y manchados.

Róbate la tinta que los escribe

y la fuerza en el alma para crearlos.

No existes, es cierto.

Era tan fácil antes encontrarte,

una forma de olvidar más

en un rostro nuevo.

Hoy todo es distinto…

Las finas capas del alma,

las que llegan casi al centro

son implacablemente frías

e imposibles de arrancar.

Los días que pasan no pasan por mí,

y la madrugada es invencible,

tú no vendrás, futuro desconocido,

este amor requiere muerte natural

y no un crimen cometido.

La vida, no le podrás arrancar.

O tal vez sí,

quizá en las horas en que todo es tan distinto,

en que nada es tan intenso,

cuando el hielo va derritiendo.

Quizá si es el momento exacto…

pero mejor no te espero…

Yo no te espero.  





¿Cómo?

4 01 2008

Cuando no dices nada,

¿cómo dices que aún extrañas su mirada?

y al esquivarla,

¿cómo no extrañar el brillo que abundaba en sus pupilas?

y si ya no existe, tal brillo, mejor no darse cuenta,

porque ya no existe,

¿por qué ya no existe?,

y el por qué es muy difícil de evitar,

entonces mejor no pensar

y ser extraños al caminar…

y eso es lo que duele aún más.

Cuando tienes que dejar

de recordar todo lo que extrañas,

¿cómo empiezas a deshechar

lo que tanto el alma anhela?

Un día lo supe hacer,

apagar el amor que se fue,

pero olvidé la receta,

o quizá el amor reciente

siempre es imposible de olvidar.

Tanto tiempo…

yo lo sé…

tanto momento aún sin entender,

aún al extrañar,

y a veces sentir como antes

lo que antes podía ser.

¿Cómo empiezas a dejar de querer,

cómo empiezas a olvidar?





Carta de algún novio “X”

30 12 2007

Llevo tres horas rompiendo mil cartas, las que yo escribí, las que nunca leíste, las que no te gustaban leer, las que nunca escribiste para mí. Llevo una hora rompiendo mi amor por ti. Llevo una estrella que me ha secado por dentro y se llevó mi lamento y no me deja sufrir y por dentro llevo el agradecimiento al destino de que llevo tres horas rompiendo mil cartas, cartas llenas de ti. Si la historia se escribe, es posible romper el pasado. Pero, ¿qué nos importa? Será el comentario despechado de un amor deshechado pero al fin y al cabo si a ti no, no debería a mí. No debería… Llevo rompiendo cartas ya rotas, tachadas, manchadas, de frases locas que no debí decir. Y digo las cosas por tu silencio al huir. Llevo la certeza de no conocer ya nada de ti. Pedazos de letras armando mil frases para mí, sólo para mí, y tu sombra invadiendo la habitación, sobre su alfombra de color y yo juntando los pedazos, y las letras en mi pecho y entonces corro y salto de la ventana. Me escapé y me río al fin, la situación irónica, el absurdo de nuestras vidas y lo desconocido en ver algo similar a ti. En la nube siguiente existen rastros de la vez que dejamos caer las migajas de lo que fuimos, tanto alboroto allá atrás, tanto deseo profundo de saber quien éramos al final de la esencia y aún más allá, los dos descubriendo historias sin fin… y quizá fui sólo yo. Las visiones son papelitos escapando de mis manos, regados por el cielo. Y ya que estoy aquí dejo caer pedazos de ti, y mil cartas luminosas se esparcen en el firmamento. Estoy solo… o tal vez en esta nube tengo más de lo que siento.

Adiós, bella estratega, que mi distancia te haga feliz.

X





Tomás

19 10 2007

Tomás vuelve a pensar en ti. Un segundo más a la cuenta del tiempo invertido, perdido, en tu visión. El pasto aún guarda la humedad del sistema de irrigación, o tal vez llovió la noche anterior. ¿Qué importa la causa? El efecto es el mismo. La tierra huele a los días en que, bajo la lluvia, jugaba a besarte. Tomás, confunde la humedad del clima con la que emanan sus pupilas. El mundo y su laberinto de vida es confuso. 

Con cuidado, busca donde descansar. Con cuidado, para no dejar caer su peso encima del lugar donde arrancó una rosa. Una rosa para ti, hoy seca, ¿la habrás quemado ya? Para él no fue tan fácil deshacerse de todo lo que le recordaba a ti. Aunque alguna vez pensó en desgarrarse la piel poco a poco. Tú sabías que él no lo haría. Por eso te largaste sin mirar atrás… fue por eso, ¿Verdad? En la humedad de la tierra Tomás percibe que la respuesta ya no importa. El efecto es el mismo.

¿Puedes oír las gotas resbalándose las unas sobre las otras? ¿Puedes oír la vida fluir? Soy líquido, igual que Tomás. El cielo es una especie de tormenta aplacada, una especie de mar oxigenado, gaseoso. Una nube lleva tu nombre. Tomás lo grita, para sacarlo de adentro y en la punta de la lengua decide conservar su sensación.  Nunca ha sentido tanta verguenza, nunca amar significó la derrota de su intelecto. Amar u olvidar que se ama, que es lo mismo. Para Tomás todo es efímero; él no es inovidable, literalemente hablando.

Descansando sobre la tierra, Tomás comienza a desvanecerse. Se imagina desnudo y luego desligándose del cuerpo, de las ganas y el deseo de verlo envejecer. Tomás ha aprendido a esquivar su pensamiento, a borrarse con el viento. Desapareciendo. Quedan dos rosas infinitas en el espacio vacío que ocupaban sus órganos internos, a la altura de lo que alguna vez fue su pecho. Esas también son de mentira. Todo se desintegra.





Pensando en Santiago.

10 10 2007

Desde el ayer, Santiago la lleva a pasear por los besos compartidos. Una vez estuve cerca, tan cerca a tu alma que hasta tu cuerpo lo pudo sentir. Desde el ayer, Santiago contempla la vacilación en la mirada de Paula. Cierra los ojos. Ella lucha  por no dejarse vencer. Santiago cose recuerdos a los párpados de Paula, hala con fuerza, susurra un suspiro por su garganta, y con sudor quema sus ojos. Paula derrama el sudor de Santiago. Sólo un poco pues Santiago ya se ha vuelto pequeño, una especie en extinción dejando sólo su rastro. Santiago, tienes que irte. Y Santiago le abrazó el alma. Lo sé, pero no puedo.





Casi un Poema de Amor

19 09 2007

Verás,

las palabras se han acabado

para describir este amor que no es amor,

es desamor

y un toque del que tenía guardado.

Verás,

que a pesar del cansancio 

y la decepción que tiene en silencio

un alma en pena caminando en mi cuerpo,

aún llega la madrugada,

y mis manos hablan recuerdos,

escondiendo lo que yo siento,

que es amor y ya no lo es,

que nunca más lo podrá ser.

Y es que una letra se ríe

de sus ganas por el papel

de imprimirse y leerse “amor”.

Ya no lo siento, es cierto,

pero el recuerdo, amor,

es un escenario incierto

donde lo siento

y tan intenso en el interior.

Por favor,

ya deja de jugar con mi mente,

dicho un poco mejor,

que mi mente deje de jugar conmigo…

que sé muy bien que no lo digo

y sé muy bien que no lo siento,

pero el recuerdo sigue vivo,

resucitando de su herida,

y en el recuerdo sí te siento,

y en el recuerdo aún es amor

lo que extraña tu calor

y tus mejillas

y un beso más,

y en tus pupilas

sólo yo.