El Paseo de la Libélula
16 02 2008Al costado de mi sien derecha, una libélula color de hoja de otoño va zumbándome una historia.
Los campos verdes se abren con el recorrido de mis llantas que se están acostumbrando a la falta de asfalto.
Detengo el carro en medio de la colina, le suelto el freno y lo dejo ir.
La libélula escapó junto conmigo y me sigue zumbando la misma historia.
Le digo que se calle y no me hace caso. Le digo que al menos se detenga un tiempo a aprender otros cuentos y luego venga a visitar.
Pero de tanto zumbar, la libélula no escucha. Mi mano se eleva a la altura exacta en donde el pensamiento se genera y a la misma velocidad recorre el espacio entre su palma y mi cabeza.
Entre mis dedos, la libélula se siente aplastada. Poco a poco lucha por zumbar más. Pero al primer intento, le robé las alas.
En la colina no hay nada, sólo el silencio de la libélula y el sonido de la ausencia, y ya sin ella, un poco de paz.
8:41 p.m.
15-2-2008
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Etiquetas: colina, cuentos cortos, historias, libélula, literatura, paseo, paz, prosa, zumbar
Categorías : cuentos cortos, prosa
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