La única carta que me escribiste, no fue precisamente de amor…

2 05 2008

Algo de verdad tenía ´

aquello que escribiste para mí,

describiendo el enredo

que desteje mi mente.

De tu mensaje de horror

la verdad es lo que duele.

De tus cuchillos hirientes,

lo que penetra es el filo

entre lo cierto y la invención.

Aún se arriman tus letras

en el rincón del subconciente,

detrás de palabras

manchadas de amor.





Carta de Fabián

20 03 2008

Hace tanto tiempo que no bailan las estrellas en mis ojos cuando el alcohol hace efecto. Ni el piso se mueve de un lado al otro, leeentameeente. Necesito un remezón. De esos que trae la salsa a la vida, de esos que trae el merengue y una buena conversación. Estoy tan lejos, lejos de casa, con los años me siento un poco mejor aquí en el remoto culo del mundo, en el último lugar escondido del planeta. Verás, de la ciudad algo se extraña. Se extraña la vida, las luces incansables, las bebidas indebidas, las noches hasta tarde, el baile, el cielo gris, los buses, la vida bohemia y aquella canción que cantábamos tú y yo. ¿Recuerdas cruzar las calles conmigo, pasar por aquél quiosco de la esquina cantando la canción de moda que odiabas pero cantándola al cabo a todo pulmón? ¿Recuerdas, Aurelia, a la niña de al lado que al colegio iba todos los días y pasaba con un niño uniformado, el que creíamos que era su hermano mayor? ¿Ha crecido, ha engordado? Ahora recuerdo que su familia se mudó… aquí…. se mudó aquí donde todos nos vamos. Aurelia, pasan los años… y pasan los años sin ti… De la ciudad, lo que más extraño… es llevarte a pasear por la plaza. De la ciudad… lo que más extraño es sacarte a bailar hasta salir el sol y ver el sol salir contigo, a tu lado, y recibir al alba con tu voz. Aurelia, llevo la mirada fija a la cruz que marqué hace años en el calendario, y que tú marcaste en el tuyo. Pronto llegas, con el sol, a compartir conmigo el aburrimiento, sin ciudad, sin salsa, quizá aburriéndonos, pero juntos… aburriéndonos juntos tú y yo.

Fabián





Carta de algún novio “X”

30 12 2007

Llevo tres horas rompiendo mil cartas, las que yo escribí, las que nunca leíste, las que no te gustaban leer, las que nunca escribiste para mí. Llevo una hora rompiendo mi amor por ti. Llevo una estrella que me ha secado por dentro y se llevó mi lamento y no me deja sufrir y por dentro llevo el agradecimiento al destino de que llevo tres horas rompiendo mil cartas, cartas llenas de ti. Si la historia se escribe, es posible romper el pasado. Pero, ¿qué nos importa? Será el comentario despechado de un amor deshechado pero al fin y al cabo si a ti no, no debería a mí. No debería… Llevo rompiendo cartas ya rotas, tachadas, manchadas, de frases locas que no debí decir. Y digo las cosas por tu silencio al huir. Llevo la certeza de no conocer ya nada de ti. Pedazos de letras armando mil frases para mí, sólo para mí, y tu sombra invadiendo la habitación, sobre su alfombra de color y yo juntando los pedazos, y las letras en mi pecho y entonces corro y salto de la ventana. Me escapé y me río al fin, la situación irónica, el absurdo de nuestras vidas y lo desconocido en ver algo similar a ti. En la nube siguiente existen rastros de la vez que dejamos caer las migajas de lo que fuimos, tanto alboroto allá atrás, tanto deseo profundo de saber quien éramos al final de la esencia y aún más allá, los dos descubriendo historias sin fin… y quizá fui sólo yo. Las visiones son papelitos escapando de mis manos, regados por el cielo. Y ya que estoy aquí dejo caer pedazos de ti, y mil cartas luminosas se esparcen en el firmamento. Estoy solo… o tal vez en esta nube tengo más de lo que siento.

Adiós, bella estratega, que mi distancia te haga feliz.

X





La carta de Juan

24 09 2007

Ayer soñé y no estaba dormido, su risa volvió a resonar en la oscuridad de mi habitación. De pronto encontré su perfil a mi lado. Por un segundo pensé que habías regresado. La abracé y su imagen se esfumó. Me quedó el vacío en el medio del pecho y la humedad de sus moléculas en mi rostro. Los fantasmas salen de noche, así decías cuando éramos pequeños.Tenías razón. Pero los que mencionabas eran tan distintos! Esos te asustaban. Ella, en cambio, se me aparece en la oscuridady te juro que entre la suavidad de la piel de su rostro existen infinitas posibilidades de volverme a enamorar. Ya no existe, es cierto, pero es tan fácil seguir enamorándome, cada noche, del recuerdo.  Tú te fuiste con el calor y yo sólo extraño tu presencia, no a ella, ella no existe ya, y me dejó en su muerte la duda de saber si en verdad existió. Quizá nunca conocí su verdadera risa. Quizá tal vez nunca me amó de verdad. Quizá nunca dijo nada cierto. Pero, ya ves? Al empacar sus cosas creo que olvidó también su carta de despedida, en donde todo lo iba a aclarar. No la culpo, salió apurada y sabes que mis emociones viajan tan lentas. Ayer soñé de nuevo contigo. Igual que la noche anterior. Un fantasma viene a visitar de noche, y es sólo un espejismo lo que extraño. Si ella, ella la que tomó su maleta regresara, no la podría reconocer.

Atentamente,

Juan.





Palabras

23 09 2007

Mi obra,

las letras que se revolcaban en mi cabeza

y rodaban por mis nudillos,

cayendo al fin hasta la punta de mis dedos

para, con impulso, imprimirse en la pantalla.

Cada vez que dedicaba un poema

aguardaba una carta sincera,

no una poesía, no,

sólo la verdad en un papel…

Y de tanto aguardar

lo único que encontré fue eso,

la verdad,

y no fue precisamente un poema de amor.

Y lo único que no entiendo es

si de verdad soy tan mala persona

como me describen en ella.

Si de verdad así me recuerdan.

Es una pena,

tantas horas dedicadas sin sacrificio de por medio,

tantas horas que no han de ser recuperadas,

tantas veces se puso el sol

y la noche se hizo noche al terminar el día,

cuanto tiempo

y el rastro que dejé de mí

fue solo esa imagen impresa.

Yo que extrañaba cada segundo…

qué estupidez la mía.