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Ella

A veces me encanta la vida más que la poesía…

A veces en sus ojos veo más que alegorías de otra realidad.

En su iris, ondas celestes.

En su voz, una paz llamada libertad.

A veces ella sonríe,

y no quiero versos,

ni deletrear su sonrisa.

Sólo quiero verla…

sentir que está conmigo…

que hablamos y mis palabras llegan más allá de sus oídos.

Sólo su presencia…

Sólo un ángel iluminando la habitación,

Sólo por un rato andar con ella…

tenga o no tenga validez literaria,

tenga o no tenga sentido.

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I just saw an angel…. 10: 25 p.m. Nov. 30, 2008

http://www.youtube.com/watch?v=AYb5vyBuD3E (Go or Go Ahead- Rufus Wainwright)

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Del lienzo oscuro de la  noche tomé una estrella en mis manos.

En forma de capullo o rosa envolvieron sus cinco puntas de brillo.

Me quedé en la ilusión de todos sus planetas

sin poder nunca visitarlos.

Quise que te quedaras para siempre,

para alumbrarme en los días fríos

pero te dejé ir volando–

ni tú ni este amor me pertencenen–

para dejarte envolver en la infinidad del vacío,

para que te quedaras titilando en la eternidad de la memoria.

Me quedé en la tierra

refugiando mi mirada en el mar

para calmar un poco la estela que me dejaste

y para saciar la necesidad de tu azul ocular,

diciéndote “adiós, “Estrella”"

sin que tú te dieras cuenta,

amándote y ,al liberarte,

amándote aún más.

From my Journal….

My heart just broke.

8:09 p.m.

Sábado Octubre 18, 2008

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Un pedazo de sueño cayó de rodillas en mi pecho para conjugarse entre la boca de mi estómago

que recurre siempre al llamado del espanto y la sorpresa.

Un pedazo de sueño, un corazón a medio abrir, a medio intento de descubrir uno a/zu/lado. Dispuesto a arriesgarse de nuevo, como si estuviera intacto.

Seguí sonriendo.

Descubrí lo fuerte que me han hecho los pocos años que tengo.

Un sueño razgado, un alma sin romperse, rajándose de a pocos y sosteniéndose.

La imposibilidad ya no me aterra. Se vuelve letanía y un día pierde su importancia.

Pero no hoy… hoy aún me importas.

Seguí mirando tus manos.

El sueño delirando, incapacitado de percepción quiso envolverse en esos labios.

Contenida la opresión del sentimiento

y a la vez… a la vez estabas conmigo

¿importaba algo más?

Sonreí de nuevo.

Ya no sé lo que me aguarda, lo que aguarda al sueño condenado lleno de idealismo,

impregnado aún de tu mundo utópico,

de mí mundo mítico.

Pero no importa

porque el tiempo marítimo se lo lleva todo

a su paso primero como riachuelo,

luego de tormenta, y hoy como huracán.

Cada vez duele el amor con más eficacia.

Cada vez corren las lágrimas con más frialdad sobre el rostro resignado.

Cada vez es menos fuerte el golpe contra el timón,

el grito ahogado.

Cada vez me doy  más cuenta de que todo es momentáneo…

cada vez… cada vez que los sueños razgados como muertos vivientes se reinventan.

Cada herida y tu sonrisa.

¿Cómo te olvido?

Ése es el problema.

11:38 p.m.

Octubre 18, 2008

verte….

Tu voz se ha vuelto como canto esperado,

inesperadamente derritiendo mis cenizas.

Yo transito en el susurro de tu risa,

como quien las penas ha olvidado.

Bajo tus lentes se esconden tus pupilas,

y yo intento ver amor o descifrarlo,

o sembrarlo en tu mirada y en tu brisa

para que sientas que me quieres a tu lado…

como yo a ti…

quizá no tanto

pero di que sí…

Es Domingo

Tu cabello se ondula como relieve de mar

y yo sentada a la orilla para esperar

el azul bajo tus párpados

que no se asoma hasta un poco después

del plata lunar nocturno que a veces albergan tus ojos.

Es domingo…

falta poco

pero es tanto tiempo.

Es domingo…

no es lunes

Y se siente en la arena fría como el invierno.

Es domingo..

no he de verte.

La marea no ha de subir para rozarme si quiera

o contemplarme de frente

hasta mañana…

hasta mañana lunes.

Pero es domingo,

y aquí estoy a tu orilla

perdida en tu horizonte.

El Otoño No Será

El otoño no será primavera,

no será tiempo de que nazcan amores,

no será verano cuando sus frutos se cosechan,

no será invierno cuando la helada quema las ganas de quemar.

Será otoño,

tiempo de letargo y espera,

tiempo de serenidad,

de soledad, de dejarse caer desde los árboles

y secarse por dentro,

de oir el pasado crujiente al pisar.

Extraño/Silencio

Qué extraña la noche en que extraño…

en que extraño sentir el silencio.

Qué extraña, digo, porque aquí estoy,

y de compañero no tengo más sino el viento.

Y entonces, qué extraño que extrañe no escuchar nada.

Es que, a decir verdad, lo que extraño del silencio

es, mas bien, compartirlo

al lado de un beso.

Claudia Recuerda…

Claudia recuerda aquellos dias de descubrimiento  al terminar el camino que transita la nostalgia, de risas y amores ajenos, de paz, de desprendimiento, de independencia que pudo ser casi hallada.

(Claudia piensa en tenerla)… Que se agiten las balanzas y se descuadren los mares en sus tierras! Claudia piensa que es amarga y dulce la pradera que lleva la realidad lejos y la convierte en recuerdo espacial.

Claudia piensa que aunque las cosas se vayan en el tiempo y se queden en la clara luz de las ideas, no vale la pena regresar. Basta el recuerdo. Basta amarlo. Ver al destino y flotar.

Por eso sera que siempre en suenos se va cayendo, por no dar la contra a la gravedad, por irse por donde senhalan los caminos del viento, sin querer su velocidad doblegar.

Claudia recuerda, y en la nostalgia decide no encontrar melancolica dolencia, ni un recuerdo en espera a la repeticion de su existencia. Claudia recuerda y eso es lo unico que hara.

Para “Estrella”

Para “Estrella”
dibujo rosas de labios encendidos,
de ojos dormidos
e ideas incendiarias.
Para “Estrella”,
el calor de la revolución
y una imágen literaria.

Siento

Siento

Corazón latente

parsimoniosa oveja que camina a la pendiente

y será presa de animal de expiación.

 

Siento

la ligereza de su hálito

entrando entre tejidos ahogados

de sangre que despeja mis tubos incendiarios.

 

Siento

poco a poco des-componiendo

una canción de amor a/zu/lado.

 

Siento

pero no por mucho tiempo.

A veces, al amor, hay que olvidarlo.

 

Sin miedo (y tropezando)

Adherido,

como el perfume en la punta de la lengua.

Reinventado,

como la imagen cambiante que guarda la sensación.

El sabor de querer intentar de nuevo,

el sabor de sentir sin miedo,

y lo dulce, lo dulce que es

no estar atado  a nadie

pero no temerle

a tropezar con el amor,

si pasara de repente

entre las piedras,

por el presente.

Lo que revela tan poco tiempo en la vida es tanto;

la inmensidad de un segundo,

la cara del espanto

y volver a creer en almas gemelas.

Esto es lo que existe en el recuerdo de hoy:

La mañana compacta que se acelera

hasta los planes justo a la puesta de sol

cuando escuché una voz, por vez primera.

Los pensamientos corren

pero las emociones no vuelan;

El corazón no se apresura

por enredarse en la ilusión.

Más tarde,

un grito de furia invadió la escena,

tal vez agitado por mi propio rencor.

En pantalla la gente de muerte enloquece

mientras la burocracia expone a los estrategas

de la fallida e injusta invasión.

Y ojalá llegue paz a esas tierras.

Ya de noche muy cerca de la madrugada,

de regreso a casa me tentó un gato

a que iba o no iba a cruzar la calle

y yo acelerando y no acelerando en el carro.

Minutos después veo de rojo el asfalto.

La ambulancia hecha su sombra

como, a su lado, el cuerpo vacío

de un herido. Olvidaron taparlo.

Mi mano esconde el grito en mi boca,

quizá la náusea y la locura que exclama.

A la siguiente cuadra ya rezo por la vida,

quizá ya su vida pasada.

Seguro fue un segundo,

un segundo el que le duró el respiro

y se extinguió, frágil,

la vida incandescente.

Quizá fue mucho para un sólo día,

para que mi mente embarque el proceso

de poder entender imágenes breves,

para que mi alma comprenda que puede arriesgar de nuevo,

para entender lo complicado de los temas bélicos.

Fue mucho,

pero al final del día,

en su mayoría,

todo fue bueno…

relativamente.

Verde Azul Café

Flores azules en campos verdes

dentro de mis ojos color café.

Árboles cafés en pastos verdes

dentro de sus ojos eternos azules.

“¿Para qué nacimos?”

pregunta mi perro.

Yo le respondo que aún no sé

y seguimos jugando en el cementerio,

lejos del mundo que juega ajedrez.

Mi perro sonríe, me ladra y recuerda

y yo le pregunto que por qué no sonríe.

“¿Recuerdas el perro que estuvo aquí ayer?”

“Sí” contesté. “El que solía venir con… “

“Él” se adelantó su ladrido.

“Sí, con él”

“No vendrá más, ¿verdad?”

Perro tonto, no se había dado cuenta.

“No, nunca más” y yo me di cuenta.

Lágrimas azules en ojos cafés,

lo verde de la ira en ojos azules.

Carta de Fabián

Hace tanto tiempo que no bailan las estrellas en mis ojos cuando el alcohol hace efecto. Ni el piso se mueve de un lado al otro, leeentameeente. Necesito un remezón. De esos que trae la salsa a la vida, de esos que trae el merengue y una buena conversación. Estoy tan lejos, lejos de casa, con los años me siento un poco mejor aquí en el remoto culo del mundo, en el último lugar escondido del planeta. Verás, de la ciudad algo se extraña. Se extraña la vida, las luces incansables, las bebidas indebidas, las noches hasta tarde, el baile, el cielo gris, los buses, la vida bohemia y aquella canción que cantábamos tú y yo. ¿Recuerdas cruzar las calles conmigo, pasar por aquél quiosco de la esquina cantando la canción de moda que odiabas pero cantándola al cabo a todo pulmón? ¿Recuerdas, Aurelia, a la niña de al lado que al colegio iba todos los días y pasaba con un niño uniformado, el que creíamos que era su hermano mayor? ¿Ha crecido, ha engordado? Ahora recuerdo que su familia se mudó… aquí…. se mudó aquí donde todos nos vamos. Aurelia, pasan los años… y pasan los años sin ti… De la ciudad, lo que más extraño… es llevarte a pasear por la plaza. De la ciudad… lo que más extraño es sacarte a bailar hasta salir el sol y ver el sol salir contigo, a tu lado, y recibir al alba con tu voz. Aurelia, llevo la mirada fija a la cruz que marqué hace años en el calendario, y que tú marcaste en el tuyo. Pronto llegas, con el sol, a compartir conmigo el aburrimiento, sin ciudad, sin salsa, quizá aburriéndonos, pero juntos… aburriéndonos juntos tú y yo.

Fabián

Amo el día que no ha llegado,

El de los paseos por las costas

por las playas cristalinas

Con los pies empapados

de arena y de sal.

Y de sábanas envueltas

En pieles sudorosas

Que se confunden una con la otra

Desde el último punto de la galaxia.  

Amo los rostros dispersos

entre el futuro y el sueño:

el mío y alguno

que no veo llegar.

Amo no tener ya más ganas de esperar

y que todo sea un sueño

que no aguarda en el ansia

a hacerse realidad.

A este pobre y latente

órgano de maleficio,

hechizado pocas veces

en el conjuro del olvido,

a este ente viviente

que llevo entre las costillas,

no le quedan ideales,

se cayó a la tierra,

de una nube,

realista,

desde que vive

en barro y no algodón.

Amo no amar más que lo fijo,

lo que siempre existió:

la familia que será eso siempre,

a pesar de la extrañeza al escuchar su voz.

Y a los amigos porque van y vienen

y, aunque ingratos a veces,

gratos recuerdos dejan,

casi siempre, casi siempre.

Amo no sentir

quemar la punta de la lengua,

ni los nudillos ni las yemas,

amo no consumirme en el amor,

ese que lleva una hoguera

disfrazada de calor.

Amo no aguardar nada…

 y la tranquilidad que la desesperanza ofrece.

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