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Descanso en el pasto verde. Una amiga a mi lado dice: “¿Recuerdas los días por los que sentimos nostalgia, aquellos tiempos que nunca ocurrieron, todo lo bello que no era el pasado, todas las batallas por cuestiones humanitarias que nunca se lucharon? ¿Recuerdas?” La miro, le sonrío. Recuerdo aquello que tanto anhelamos como si hubiese existido.

Nos quedamos confundidas un rato, queriendo ver si en el futuro las luchas sociales resucitarían. Nos quedamos mirando al ocaso, dándonos cuenta de que nunca habían florecido como hubiésemos querido. La tierra que ya no andamos y vemos de lejos no estaba llena de símbolos de paz y la equidad no abundaba, como lo habían prometido, los libros de historia de obras exaltadas, que unos cuantos visionarios habían escrito. No fueron pruebas fehacientes sino tributos a la esperanza, una imaginación que se empinaba a alcanzar la libertad. Un canto pacífico de ilimitaciones evolucionarias se confunden hoy con los que quisiéramos fueran hechos ocurridos sólo para saber que el sueño puede ser real…

Que llegará el día en que (recuerdas?) todo era mejor y será mejor…

¿Recuerdas, amiga mía?

Hubieses Hecho lo Que Hoy

Históricamente, Marta sueña con haberse unido a la caravana de voces de protesta,

con haberse encontrado en las páginas de los libros de la memoria popular

con ser líder, revoltosa, miembro de una organización de cambio social,

con haber cuestionado sus propias creencias en nombre de la justicia,

y con redefinir la palabra “igualdad”….por allá, en los dias aquellos de los años 60.

Hoy que la opción de hacer un cambio histórico se presenta,

Marta, pregunto yo, ¿de qué lado estás?

Porque no se te escucha el grito solidario

por los que sufren los efectos de la desigualdad.

¿Será que tu voz fue amordazada por tu adherencia al pasado de las ideas

o por tu miedo a debatir el consenso general?

Que tristeza, Marta, te ha de embargar

cuando leas del cambio en las siguientes décadas

y ni tu voz, ni tu grito, ni tu presencia se divisen al pasar las páginas.

Tal vez entonces puedas darte cuenta

que allá en los años 60 hubieses hecho por la historia lo que hiciste hoy:

luchar en contra del progreso

o simple y absolutamente nada.

A veces  una mano baja la luna del carro,

la otra se asoma y levanta su dedo tercero.

Al doblar la esquina, desaparece este monumento.

Yo le grito “We love you!”

But he is too busy yelling “Fags!”

Esto es lo que cuesta levantar tu voz y tus manos

sosteniendo tu mensaje de trato equitativo.

Su obra de arte y manualidad son triste consecuencia

de textos mal interpretados,

del odio organizado

y del (ya históricamente demostrado) dañino tradicionalismo.

Pero al menos encuentro en tal respuesta algo honesto,

y no la discriminación pasiva que exige una reforma constitucional

para legalizar su (dicha entre dientes)”tolerancia”,

o mejor dicho su noción de que existe

un ser humano que vale menos que otro

y por ende no posee los mismos derechos.

Por lo menos el odio de ese dedo habla más fuerte y con más sinceridad

que las palabras educadas que denigran los sentimientos

puros y genuinos de un segmento de la sociedad.

Por lo menos  esa obra de arte que se despide a lo lejos

 y se vuelve a replegar tras su cortina de cristal

es la muestra perfecta del origen del pensamiento

opresivo, ciegamente/contradictoriamente dogmático y retrógrada.

El odio y la ignorancia son malas hierbas

que regadas por miles de años

y siglos de falta de cuestionamiento

dan su fruto colectivo:

la creencia de que existe un grupo de inherente superioridad.

Aparentemente Despierto

Parecemos haber perdido, digo yo, aquél hilo entretejido entre individuos de humanidades varias.

Parecemos habernos sumergido en el abismo del YO rotundo, que niega lo que no sea su propia oscuridad.

Parecemos y no hacemos más sino aparentar, y vivir en lo que parece y dejar atrás lo real.

¿Ya qué somos? ¿Qué humano lo es sin sentimientos,

sin abrir la puerta en su bondad o negándose a la posibilidad

de dejarse tocar por el sufrimiento ajeno?

La lucha tiene un rostro detrás;

mi grito, una voz hambrienta,

mi ruego, una esperanza

a que un día nos despierten

las plegarias de quien no puede

ni tiene fuerzas para luchar.

Cinicamente Esperanzado

Canta conmigo, estupidamente, un suenho de paz.

Tal vez, de repente, nos caeremos de cabeza,

antes de darnos cuenta

de nuestros ideales de ligereza–

y perdona que sea tan cinica.

Sera que esta noche se me ha dado por derrotarme,

por sentir que las cosas no van a cambiar.

Es que es cierto: NO VAN A CAMBIAR!

Porque, mira, hasta a nosotros, los mas irresponsables,

los que nos da por sonhar,

despertamos a la agonia de saber la verdad,

porque hasta nosotros nos estamos acostumbrando

porque pasada cierta edad, si crees aun es que estas loco.

Si nosotros caemos en la tentacion de la emocion

y de la perfecta resignacion de la desesperanza,

con que animos y causas podemos levantar en proyeccion

a una muchedumbre cuya inspiracion y delirio no les alcanza

ni va en ruta al igual que la nuestra?

Cuando el cinismo nos gana

y perdemos la apuesta.

Cuando la tuerta aceptacion

de una realidad imperecedera

mancha nuestra perspectiva,

y nos derrotamos cayendo,

sino ya de rodillas,

volvemos entonces al punto de partida

pues debemos de nuevo reunir nuestras fuerzas,

ver la llama creciente, ver las razones de vida,

ver por que no queremos vivir en la mentira,

ver al final del camino, un destino de paz

y olvidar el cinismo, olvidar los cambios que no vendran,

sonhar los que se pueden, lo que podemos lograr.

Creación

Dícese de un grupo de gente que lleva la voluntad de sentir por el prójimo en el corazón.

Dícese del mundo que existe en las mentes

de quienes se cansaron de ir contra corriente

y ahora ofrecen una segunda opción:

Unirte a su método de vida, una forma más consciente

de cambio social y evolución.

Bandera Blanca.

Bandera blanca…

alma de niño naciendo en libertad,

sonrisa de anciano sin preocupación,

y jóvenes con ganas de cantar.

Bandera blanca…

La creación de libertad

exige la educación

de una nueva generación

que se aferre a la paz

diga no a la violencia,

y valore por sobre todo

su propia humanidad.

Bandera Blanca…

la única forma de avanzar

De Viaje

Caminar en calles irreconocibles

donde mi subconciente no atreve a aventurarse,

o donde llegaron ya mis pensamientos.

De viaje,

en conjunción con mis sentimientos.

De viaje,

siempre llego a casa en algún momento.

Caminar entre multitudes cargadas

de colores contra fusiles,

de aceptación contra tolerancia,

de crear justicia contra una paz “sólo sin guerras”.

De viaje,

cuando huye la primavera.

Me voy a un lugar

donde las ideas

pueden crecer en libertad,

al rincón más pequeño del planeta.

De viaje,

voy a dar

todo lo que de mí pueda.

De viaje,

solo la creación sin destrucción consigue libertad.

Para “Estrella”

Para “Estrella”
dibujo rosas de labios encendidos,
de ojos dormidos
e ideas incendiarias.
Para “Estrella”,
el calor de la revolución
y una imágen literaria.

Testamento Activista

Daría mis pies porque caminara el mundo por caminos justos y acelerara el sueño

de verlo crecer de su humanidad rastrera a una que se eleva y pisa fuerte contra su maldad.

Daría mi mente porque la gente soñara conmigo un sueño de libertad,

de entendimiento sin fronteras, y por mi mala memoria

perdiera los himnos patrios y los colores de las banderas.

Daría mi corazón, entonces, para recordar sólo Un himno de paz

y una bandera blanca en astas en cada célula de la tierra

conquistando diversidad.

Y con las manos cosecharía lo que falta,

en los cuerpos de la gente.

Daría, entonces, mis ojos para ver la necesidad

y el alma al ver el dolor ajeno

para saber lo que se debe cambiar

en la vida del ingenuo,

del que sufre sin bienestar.

Daría la vida…

por la causa de los despiertos,

por los que duermen,

por los aletargados,

por los que aún no han muerto,

por la vida,

por dar.

Tragedia Indiferente

Una idea me lleva a la otra,

hay tanta información por digerir.

¡Cuánta letra progresiva por leer!

Navego las páginas abiertas

a mundos que nunca antes pude ver

y con mi escepticismo como cristal

defragmento los compartimentos de la sociedad,

y me entrego al llamado de la verdad.

Los cambios vendrán al aprender del problema,

y las soluciones se calcularán sólo al conocerlo al detalle,

sólo al medir sus consecuencias.

La apatía es la opción del ingenuo,

de mente desierta, incapaz,

del insensible que no quiere ver

la condición humana que se le presenta,

que no puede sentir por aquél

que toca a su puerta,

por un hermano humano.

Aprendamos

para salir de la tragedia de la indiferencia.

El mundo ha cambiado…

Suena a murmullo cuando cierras los ojos, la fuerza explosiva del cambio previsto, planeado. El mundo ha cambiado ya con tu enojo, y el momento decisivo en que decidiste imaginarlo como no lo hicieron otros. El mundo ha cambiado ya… cuando una tarde gritaste que no  apoyarías el silencio de la tierra que gira y sus habitantes girando sobre sí mismos. El mundo ha dado la vuelta y nosotros aún hemos hecho poco; pero poco a poco podremos hacer más al dar una mano o alzar la voz en alto, tan alto como sólo las ideas de paz podrían llegar. Tu bandera es la libertad de un país llamado tierra donde todos somos nuestro propio hogar, nuestra arma es nuestra vida a cambio de la paz. Vale la pena, perder el miedo a vivir sólo por esto, por el propósito de vida que ayudar al prójimo da, y por querer cambiar el curso en que el mundo sigue girando. Somos una fuerza creciente y así como no se acabará la injusticia tampoco habrá de agotarse la fuerza para denunciarla. Por una vida justa daríamos la misma.

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