Posteado por: claudiabrena | Febrero 16, 2009

Poeta

Cuando las teclas se me enredan entre los dedos

y la poesía describe el pánico esencial de ebullición en la hoguera

para escribir la unión de alma y materia

en un verso,

uno que otro

o dos

le pido perdón a la sutileza y calma

que desenredan amaneceres en el interior

y me vuelvo poeta de tipo fantasma

y mis sonidos no encuentran clasificación.

Cuando me vuelvo poeta y me entrego al sin fin

de lluvias de letras.

Cuando dejo de ser para ser un poco.

Cuando me dejo ser para dejar de ser.

Y cuando soy yo al final de la muerte.

Cuando he muerto y en palabras vuelvo a nacer.

Entonces soy poeta sin letras ni puntos,

sin gramática correcta,

sin recurso ni noción

del tiempo histórico y de literatura obsoleta.

Sólo me vibran las nociones

del “Yo” y mi olvido del ego perdido,

del latido inexistente,

y me entrego a la historia

transmitida sobre la muerte

a la hilación de cuentos

de mis ancestros literarios.

Un poeta,

un tonto más en el planeta,

un desvariado,

un destructor,

un constructor

de barcos de nieve

y elegantes pecados.

Un poeta,

un definidor

de cometas

sin metas,

sin ser de antaño

negando el hoy.

Un poeta,

una serie de invenciones,

una serie de letras

números en forma

de desterradas historietas.

Poeta…

sin verso final,

sin lazo que entrelazar

a su propia composición.


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