Gracias Dios.
Por mostrarme el dolor que causan las incoherencias escritas en tu nombre.
Gracias Dios.
No he de confundir ya tu presencia con una simple alegoría.
Gracias Dios.
Por ser la fuerza intacta que mantiene al alma imperecedera
para sobrellevar credos represivos y sus obras.
Gracias Dios…
Porque a pesar de que te hemos confundido por siglos y siglos
sigues habitando en el planeta.
Créeme, rezaré contigo
para que los malos profetas muerdan su lengua de una vez
y se envenenen con la misma incomprensión que profesan.
Gracias Dios…
porque sé que el amor siempre de ti proviene
y no me confundo cuando la gente
se inventa que “sólo a veces” es divino.
12:37 p.m.
19-10-08