Siglos han transcurrido en los ojos de Andrés
quien lleva el peso del odio tolerante de la sociedad.
Siglos desde que espera que un día las cosas cambien
y que otros dejen de intentar hacerle cambiar.
A tan corta edad ya lleva mundos inventados en contra
y en su descubrimiento lo apresó la soledad.
De éste castigo innatural impuesto sólo una causa se discierne:
el único pecado de Andrés es su capacidad de amar.