Pasos perdidos
ya en el ocaso sin amigos
y mirando la vida pasar a través de la ventana.
Sueños dormidos
que quedaron olvidados
o que tal vez en sus ojos
nunca pudieron pasar.
La realidad para ti siempre fue una excusa,
nacimiento de una broma,
fuente de humor.
Hoy es…
y no es ya nada.
Es como si te hubieras ido,
y te hubieras extinguido
sin darle al destino
ninguna explicación
ni fecha señalada
para llevarse lo que de ti queda.
Qué pena verte
y sentir en el alma mi futura decadencia.
Qué pena verte y sentir..
sentir que ya te fuiste.
Qué pena no verte…
y si te vuelvo a ver
ya te has perdido.
El cielo espera,
y no es precisamente la frase de esperanza eterna.
Esta es la plegaria a la resignación de los suspiros,
una oración a la extinción.