Posteado por: claudiabrena | Agosto 12, 2008

Sombras en la Madrugada

La madrugada concibe sueños, a veces despiertos y a veces dormidos.

Sombras aparecen como danzantes, como espeluznantes abismos de realidad y ficción.

Sombras, aves de paso, pasado ocaso, hoy ya no es lo mismo.

Extrañas una sonrisa y es extraña la sensación.

Aquellos días, ¿dónde se fueron a vivir sin preocupación?

Aquél regreso a la realidad, a la resignación se dio al marcharse sus pasos.

Y se me quedaron impregnados entre la página azul de la memoria.

Todas las historias agridulces humanas en un solo rezo:

“te tuve un rato y te marchaste, creí salir ileso…

pero me dejaste un hilo hasta tus cabellos,

aunque es cierto que hoy recuerdo

y no me duele recordarte”

Sólo estás…

un poco como para llenar el vacío externo

y, a la memoria ejercitar.

Suave, caes suave sobre la almohada

y sobre ella mi cabeza recibe un halo de estrella que asoma

desde la ventana en mi habitación.

Y tu sombra, con su brillo, se va perdiendo…

y te me quedas viendo. me dices hasta luego.

Buenas noches, digo yo.


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