Me dijo que quizá si la vida fuera justa nos hubiéramos conocido en tiempos distintos.
Le dije: si la vida no fuera bella no te hubiera conocido.
Y lo azul de sus ojos leyó mi admiración
que llamé amor en un momento de confusión.
Me mira,
sonrío.
Abro los ojos,
no está aquí.
Sueño con contarte… que esto para mí no es mucho,
que es una ilusión infantil de esas que alguna vez soñaste tú
hace tiempo cuando tu corazón era tierno
igual que el mío.
Estrella,
te nombré para no decir tu nombre,
para que nunca sepas de estos pocos días
en los que te quiero e intento
dejarte de querer.