20 04 2008
Detenerse a vivir tres días no es suficiente.
Quiero quedarme en la montaña
donde la vida no se me escapa corriendo
por los horarios apretados del tiempo.
Aquí,
el tiempo es sólo ahora
y el espacio es … aquí,
nada más que el presente
en el que medito.
Camino despacio
recibiendo la fuerza contraria
para no hundirme en la tierra,
y ella me cuenta que me sostiene
con las piedras del camino
que recorre la ladera.
Inspiro, exhalo
y el aire respira poemas
que crean paz en mí.
Cada fruto
que llevo a mi boca
es creado con la fuerza
del campesino, del universo,
sólo para que yo lo saborée exquisito.
Y las nubes en el cielo comienzan a formar
caminos de luz invitándome al infinito,
mientras la campana vibra
entre mis sienes.
¿Cómo salir del sueño que soñaste,
de todo lo que buscaste
en el mundo de tus sueños?
¿Cómo irte del planeta una vez más
y convertirte en cometa despesperado por llegar
a la siguiente estación para volver a comenzar
un nuevo proyecto, o una clase o las tareas del hogar?
¿Cómo irse del lugar ideal?
Sabiendo que el lugar está contigo,
que al respirar puedes sentir los caminos
que llevan a la cima,
la cima de la montaña,
donde respiré y medité
tres días de paz
y dos noches de felicidad
completa.
P.S. Dedicado a Deer Park Mountain
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Etiquetas: budismo, felicidad, meditación, universo, vida
Categorías : Poesía, poemas
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