Ma se fue en la mañana
a montarse a un avión de regreso,
aunque sólo por unos días,
a Lima, la ciudad dorada
de tantas luces en los postes.
Aquí cuando ves a lo lejos
a las estrellitas colgadas del cemento,
la intensidad y el brillo
no son los mismos que allá.
Cuando descienda el avión,
Ma verá las luces de Lima,
distintas y recordará
que un día las dejamos atrás.