Viento.

24 10 2007

Las dos puntas de mis zapatos tocan otras dos. Si subes la mirada encuentas mi mano derecha envuelta en una mano izquierda que no es mía. Y si enfocas tus ojos y te acercas, ves una energía creciente entre nuestros dedos. En su mano, un avión de papel donde fueron a volar nuestros sueños. “¿A dónde fue a parar?”, le pregunté al viento después de soltarlo. Sopló al callarme. Y yo sólo quería preguntar