Camila Despierta

5 10 2007

Camila despierta. No comprende la mañana, ni sus rayos de sol. ¿Qué más da? Hay que levantarse de la cama. Y de pronto, cual goma al papel, Camila se encuentra pegada a las sábanas y las sábanas a la cama y la cama al piso y así sucesivamente hasta la última capa del centro de la tierra. Camila dejó de hablar hace mucho. Su cama se encuentra justo en el centro del pabellón. Cuando llegó aquí dijo que no estaba loca, como todos los que aquí llegan. Pero lo estaba. Guarda una foto debajo del colchón. Algunos dicen que es la imagen de su hijo muerto. Otros dicen que más bien es la imagen de alguno de sus antiguos esposos, o su antiguo padre. Antiguos, los que se largaron o los que se cansaron, los que se rindieron también, los que la mataron. Nadie conoce su verdad. Sólo de ella se conoce su ritual. La observo junto a los otros sacar su foto del colchón. Le llora, le da un beso, la pone casi al fuego, le grita y la vuelve a guardar. Cada vez que ella llora es como por fin conectarse con el mundo verdadero. Camila no está tan loca como antes, o al menos parece estar más viva.





Dos

5 10 2007

Comtemplándose, dos,

creen que la desnudez

se extiende hasta el alma

y la transparencia es inevitable.

Lástima que la percepción sea una trampa.

Lástima que los humanos veamos sólo lo que queremos.

Amándose, dos

pretenden amarlo todo

o todo lo poco que pueden ver

uno del otro en su tierna ceguera.

Lástima que el lenguaje se vierta

antes que se genere el sentimiento.

Lástima que la sangre recorra nuestros cuerpos.

Partiendo, dos,

leyes universales se rompen.

La energía que se crea,

crea su proceso de destrucción.

Todo se extingue.

Lástima que enamorarse sea un fenómeno natural.

Lástima que dé lástima

hasta encontrar la fuerza para poder andar.