Las horas de ayer formaban eslabones en la cadena que te impedía volar sobre el abismo del pasado. Ayer, una venda no te dejaba ver que podía ser fácilmente sobrevolado. Hoy sentiste tus alas extenderse y el dedo de Dios desató el nudo en tu nuca, dejando caer al abismo al paño negro que cubría tus ojos. Te convertiste en pluma, ser de niebla, ligero, en viento incontenible, en fuerza natural. Y tus pies y su fragilidad se fueron levantando suavemente del suelo, despegando tus caderas, brillando tu pecho para sanar su oscuridad, tu cabeza se dejó caer. Más que ave pareces una pluma flotando al viento, una hoja de otoño que no va a caer. Tu libertad es un hilo colgando del meñique de la mano del cielo. Sientes el universo en las venas y el universo te siente en sus corrientes eternas. Eres. Esto es resucitar.
Posteado por: claudiabrena | Septiembre 25, 2007
Revelaciones
Escrito en Reflexiones, cuentos cortos, prosa | Etiquetas: cielo, Dios, flotar, libertad, resurrección, volar, volver a empezar
A mí la veta poética no resulta muy fácil que digamos, así que mucho menos puedo opinar sobre poesía en general. De todos modos, el blog me parece muy interesante, y me gustan mucho tus textos.
Gracias por pasar por el mío. Saludos.
Por: avellanal el Septiembre 26, 2007
a las 9:59 am