Llevo corriéndole circulos a la misma pregunta
un par de meses nomás en noches de eternidad,
en días que se vuelven grises tratando de escaparle a la gente
y a sus comentarios que me hieren muy fácilmente.
Al fin mi cuestionamiento es uno solo y pregunto:
¿Si Dios te dio corazón por qué no sientes con él?
¿Por qué no miras mis ojos con los que Él te regaló
hasta muy dentro dentro de mi corazón?
Y no te das cuenta tú que sólo eso te basta
para saber que, amor, mi amor Él también me lo dio,
que Él se hizo cargo de elevar mis sentidos
para ni fijarme en como se dobla tu piel.
Porque a mí no me importa, la verdad, como luces,
si me dejas acercarme… tu alma no se siente tan diferente.
Hombre o mujer.
A mí lo que me importa es lo siguiente:
que la eternidad se haga corta cuando tu rostro está sonriente,
que tu voz me apacigue los ratos más oscuros,
y que al final nos quede esta amistad
que es lo único que queda al final…
que al final yo te pueda abrazar.
Y para eso, amiga, no hace falta
que seas, definas o creas…
Hombre o Mujer.
La ciencia en vez de esclarecer
ha dejado ver lo que realmente somos
y entre genes y niveles de testosterona,
entre cambios en el cerebro y las hormonas,
entre el desarrollo en el vientre maternal…
y estudios de expresión corporal
podemos ver que Dios no quiso hacer
de su creación…
Hombre o Mujer.
No quieran simplificar su obra,
ni ir en contra de su voluntad.
¿Siendo su creación acaso
No somos mejor testamento
y sin menor ambiguedad
que las parábolas de antaño?
Observen su creación hasta el nivel molecular.
El mundo no fue partido en dos,
no es blanco y negro sino a color…
Soy alma primero,
humano después…
hombre o mujer.
Por eso es que los últimos meses
he oído a aquellos que creen ser sabios
eliminando las leyes naturales,
y criminalizando los amores sagrados.
Y sigo dándole vueltas,
corriendo en persecución por versos quebrados,
a la misma pregunta de siempre:
¿Por qué simplemente no sienten
y se animan a sentir por uno?
¿Por qué si somos todo lo que Él creó en el mundo,
no confiamos en lo que somos?
Si tengo más Dios y vida en mí que un texto,
si sangre y Él corren por mis venas,
¿por qué no me crees, amor,
que mi amor por ti es divino también?